¿Compra de votos?
Los comentaristas, los sacerdotes, los pastores y los ciudadanos prestantes todos engolan la voz y gritan: “Hay que detener la venta de votos”, y le dicen a la Junta Central Electoral que tome medidas efectivas para evitarlo.
Eso es hipocresía.
Quienes compran votos en este país y en todas partes son los partidos y los candidatos. A ellos es que hay que dirigirse para que cesen esa práctica nociva para la gobernabilidad democrática.
La Junta no compra votos y los propios partidos le llenan las manos de obstáculos para que no se ocupe de la principal tarea que no es otra que organizar unos comicios libres y limpios.
Además, los partidos han convertido el voto en una mercancía de escaso valor, pero al único que tiene acceso el votante de a pié. Son los partidos y los candidatos los que han convertido el torneo cívico en un mercado de pulgas. ¿Ahora quieren que sea otro que cierre el mercado? Y si la Junta es eficiente y detiene la compra de votos (si eso fuese posible), ¿no se alegará que se parcializó contra uno de los participantes en la justa?
No jueguen, y sean sinceros.
Jimmy Butler es suspendido otra vez por el Heat de Miami por abandonar entrenamiento
La Administración Trump arresta casi 1,000 inmigrantes indocumentados el domingo
Melania Trump presenta su retrato oficial, obra de la fotógrafa belga Regine Mahaux
Apresan a 10 haitianos por causar daños en el Parque Nacional Los Haitises