Cumbre Judicial
Lo mejor de la Cumbre Judicial que concluyó su penúltima etapa ayer (la última etapa es el seguimiento de los acuerdos), es que constituye un compromiso de los propios actores del Poder Judicial para poner su casa en orden y mejorar la percepción que se tiene de ese servicio.
No hay dudas de que el Poder Judicial ha operado siempre con carencia de recursos económicos, pero esa falencia no ha sido la causa principal por la cual ha caído la imagen de ese poder fundamental del Estado. La falta de sintonía entre todos los actores que tienen que ver con lo jurisdiccional, desde el Ministerio Público, la Policía, hasta los agrimensores y muchas decisiones que han sido piedra de escándalo, han socavado el prestigio de lo judicial.
Los jueces que prevarican deben ser expulsados del tren judicial, pero eso no contribuye a mejorar la imagen. Una policía efectiva de la labor y el sentir de que los jueces son justos e incorruptibles, que no miran al acusado por su condición social o política, aporta más al prestigio de la función judicial que todo lo demás. Saludamos esta Cumbre como un paso en la dirección correcta.