Hora de futuro

Las elecciones son un corte, una marca en el camino democrático de un país, ante el cual hay dos actitudes que tomar: aprender la lección, seas ganador o perdedor, o seguir rumiando lo que pudo ser y no fue.

El país tiene muchos motivos para sentirse regocijado con lo ocurrido el 15 de mayo, aunque todavía la sinrazón lleve luto y dolor a la familia dominicana. Se puede decir que la generalidad de los partidos salieron airosos de la prueba, por lo que se espera una mayor diversidad de representación a los distintos niveles lo que es saludable para el sistema político.

Pasados los comicios, es tiempo de futuro. Unos recibieron un mandato que deben cumplir con lo mejor de sus habilidades y sentido del bien y otros ganaron una experiencia que les servirá en su carrera, pero lo fundamental es que ya lo que importan son las instituciones: los partidos tienen que dar sentido a la representación que recibieron, y ayudar a encauzar por senderos de bien, el mandato sagrado otorgado desde el humilde regidor hasta el Presidente de la República, y del cual deben responder ante el pueblo.