La condena de Mondesí

La sentencia rendida por un tribunal de San Cristóbal que condena por desfalco al antiguo alcalde de esa ciudad, Raúl Mondesí y a otros funcionarios, tiene que ser vista desde el contexto de un cambio de mentalidad nacional con respecto a la corrupción a nivel político.

Mondesí era un tránsfuga político que no se conformó con su imagen de buen jugador de béisbol de las grandes ligas y quiso hacer algo por su comunidad. Ahora y antes resultaba evidente que le faltaban herramientas para ser un eficiente administrador y ha pagado el precio.

Esa es la primera lección para los partidos: no todo el mundo puede ser candidato, por más popular que sea. Cuando falle, esa popularidad no servirá de nada y la mala fama se revertirá contra el partido postulante.

La segunda lección tiene que ver con la actitud ciudadana ante la corrupción. La gente ya ha entregado el mensaje y algunos están escuchando. Será cuestión de tiempo para que comiencen a caer algunos que se creen protegidos, ignorando que no hay poder que pueda cuando un pueblo se rebela.