La tarea de competir
La caída de nuestro país en el Índice de Competitividad Global es una señal de que tenemos que comenzar a modificar comportamientos oficiales y privados si realmente queremos insertarnos en el mundo global y garantizar el bienestar de nuestra gente.
Del lado del Gobierno, llaman la atención los aspectos en que más se sienten los escollos a la competitividad de nuestro país: una carga regulatoria muchas veces excesiva y muy al albur de los funcionarios (corrupción), el grave problema de la deuda pública, una verdadera bomba de tiempo y el eterno problema del suministro de energía eléctrica estable y a precios competitivos.
Del lado de lo privado, nos afectan el problema de la falta de competencia local y el dominio de los mercados por algunos jugadores, la poca flexibilidad laboral y el tema de la calidad de la educación, entre otros.
Si lográsemos cambiar la mentalidad que impulsara avances mínimos en esos y otros renglones, se vería inmediatamente el impacto en el empleo y en la calidad de vida de la gente. La tarea de competir y de lograr avances, tiene que ser un esfuerzo compartido.
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