Las encuestas

Esta es una democracia comprada. Cada vez que los gobiernos quieren lograr algo en beneficio de continuar en el poder, o de que le aprueben algo importante, hay que darle “la ración del boa” a los legisladores y alcaldes.

Con la reforma constitucional del 2010, hubo que ampliarles el período a seis años; con la de ahora, garantizarles su repostulación. Para el presupuesto hay que sacarle su comida, y así por el estilo.

Ahora hay un problema con las candidaturas. Durante seis años, mucha gente se estuvo preparando para ser candidato en el 2016 y con la decisión de repostular a los actuales, se han quedado con el moño hecho, y están cuestionando el método escogido por los partidos para asignar las candidaturas.

El método de las encuestas es anti democrático en la medida en que no ofrece oportunidad a los candidatos a presentar sus propuestas al electorado. Las divisiones partidarias afectan las opciones de muchos. Este tema, aunque no quieran los partidos, se volverá litigioso para bien del sistema.