Llegaron llenas de oro

A nuestro país le encanta aplaudir a sus atletas, pero lamentablemente hace muy poco por apoyarlos. Sabemos las condiciones de pobreza en las que viven, y cuando ya son viejos, les regateamos pensiones de miseria.

Nuestras juveniles en el volleyball llegaron llenas de oro a encontrar la realidad en la que viven. Su seguro médico de SeNaSa apenas le cubre lo imprescindible, pero no lo que necesitan como atletas de alto rendimiento. Si no fuera por la mano amiga de un loco visionario que responde al nombre de Cristóbal Marte, el volleyball femenino hubiera corrido la misma suerte que los demás deportes que no son profesionales en el país.

Hace pocos días pudimos apreciar las condiciones en que vive uno de nuestros medallistas. Cómo sale de su desvencijada vivienda a motoconchar y, como siempre, un gesto momentáneo y vuelta a las condiciones de miseria.

Con el dinero que aquí se bota en nóminas abultadas y despilfarro de recursos en politiquería, debiéramos al menos reconocer dando dignidad de vida a nuestros héroes.