Normalidad

Los políticos pueden seguir protestando y discutiendo un diputado más o uno menos, pero el país tiene que volver a la normalidad para que la gente pueda ganarse la comida sin sobresaltos y todos sigamos adelante.

Ya no está en discusión quien ganó las elecciones. Con fraude o sin él, nadie protestó en las mesas, como manda la ley y ahora se pide lo que ni siquiera el más radical del pueblo dominicano quiere: que se hagan nuevas elecciones.

La razón es sencilla: los ganadores del lado de los que quieren cambiar los resultados no cederían sus puestos ganados en buena lid y, lo más importante, sin reglas establecidas se van a repetir los mismos vicios y, por tanto, los mismos incidentes en un círculo vicioso de nunca acabar.

La oposición tiene que pasar la página y analizar sus propios errores, uno de los cuales fue darle todo el tiempo del mundo al oficialismo para que armara su “trompo”. Su victoria en puestos y comunidades claves demuestra que no todo es dinero y fraude en la política. Debieran aprender la lección y soltar a los perdedores irracionales.