Observadores

La polémica sobre la presencia de observadores internacionales es un ruido innecesario en una campaña anodina, donde la falta de mensajes inteligentes y de ideas realistas es más preocupante que cualquier otra cosa.

Durante los últimos procesos electorales ha habido observadores internacionales. También hay políticos dominicanos que acuden como observadores a otros países. A los ciudadanos, más que a nadie, les interesa saber que todo el proceso es limpio y que no hay ningún margen de “error” inducido.

Todo el que quiera y atienda las reglas debe poder observar, sin trascender las leyes y sin sobreactuar o inflar su papel.

Si estas elecciones son anómalas, es por el extraño juego de alianzas y compra de conciencias que se ha observado entre las formaciones políticas.

Es un fin de ciclo para los tres partidos mayoritarios que ya, antes del 15 de mayo, son vistos con otros ojos por los votantes. Nadie debe temer a los observadores, nadie debe temer un conteo manual y nadie debe trascender sus límites.