Peña Defilló

Se había retirado a Jarabacoa buscando un espacio en el que pintar y pensar. La ciudad le agobiaba, y no se sentía parte ya de un tiempo en el que las prisas y el ruido marcan nuestros días.

Fernando Peña Defilló, Papo Peña, conoció en vida el éxito en todas sus dimensiones. Fue un artista valorado, admirado y que pudo hacer de su trabajo tanto aquí como internacionalmente, el motor de su vida.

Escogió Jarabacoa como refugio en los últimos años y se dedicó a escribir tanto como a pensar. Inteligente y espiritual, no necesitaba los artificios y barullos que acompañan esta profesión en la que lo material y lo espiritual se confunden demasiadas veces.

Divertido conversador, su biblioteca reflejaba sus variados intereses y gustos. Formó parte de un grupo que salió hacia España buscando formación académica, y del que salieron tan grandes artistas como él: Ada Balcácer, Oscar de la Renta...

Descanse en paz, un gran pintor dominicano, uno de los más cosmopolitas.