Peras al olmo

Todos los males de la República Dominicana provienen de que hemos buscado el remedio equivocado a nuestras dolencias porque rehuimos los métodos dolorosos, aunque efectivos, que podrían sanarnos.

Si había un problema en el transporte, creamos una burocracia, y luego otra, y otra, hasta finalmente seguir con el problema agravado, una gran carga en el presupuesto y la frustración ciudadana.

Los ejemplos de este tipo de “soluciones” irreales a problemas puntuales podrían llenar varios tomos. Y lo peor de todo es que como aquí vivimos siempre en campaña, ningún gobierno se atreve a tomar las medidas que demandan las circunstancias, “para no pagar el precio político”.

Por eso, pedirle a la actual administración, que quiere reelegirse, que promueva algún cambio sustancial en la vida nacional, es pedir peras al olmo. No se atreverá a pagar el precio.

En esa virtud, habrá que esperar al próximo período a ver si se decide a hacer algo serio en algún campo.