Prudencia ante todo

Las muertes ocurridas en el país y que son atribuibles al paso por la isla del huracán Matthew, plantean nueva vez, la importancia de la planificación y del respeto a las normas.

Se dirá que es iluso pensar que “los pobres” van a respetar reglas a la hora de buscar un espacio para vivir, pero es que los gobiernos no pueden desertar de su responsabilidad de proteger incluso a aquellos que no quieren que los protejan.

Dice una vieja máxima que “usted nunca se lamentará de ser prudente” y es lo que han hecho las autoridades tomando todas las medidas de lugar para evitar los daños a vidas y bienes, pero algunos insisten en la necedad de permanecer en lugares peligrosos o exponerse al riesgo incluso haciendo deportes marinos en medio del tráfago de la tormenta.

A veces, desde la cómoda posición del elemento de clase media se pretenden ignorar los riesgos en que viven las personas de menores ingresos. Quien tiene transporte seguro para ir a buscar a sus hijos a la escuela, no sabe de las angustias de una madre que no los ve llegar. Pongámonos en el lugar del otro.