Salarios en el Estado
¿Es verdad que un funcionario público tiene que ganar lo mismo que su contraparte del sector privado? Aceptar esa premisa como cierta sería admitir que los intereses que se manejan desde el Estado son los mismos que los del sector privado.
Y sabemos que no es así.
El argumento dice también que esos funcionarios determinados tienen que ganar suficiente para no aceptar “tentaciones” del sector privado en defensa de los intereses públicos. Si el argumento fuese cierto y alguien se lo creyera, no habría dinero para pagarle al funcionario porque siempre habrá un negocio lo suficientemente lucrativo para sobornar a quien sea.
El argumento se cae de la mata porque esos funcionarios ganan más que quien dirige el país y la administración pública. Si el que manda más gana menos, ¿cómo se justifican esos salarios?
Además, ¿en qué empresa privada van algunos de estos personajes a devengar ni siquiera la mitad de lo que ganan?
Es evidente que se impone una revisión racional de esos salarios para eliminar la parte más ofensiva: la disparidad con los que menos ganan.
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