Todos quieren estar en nómina

No debiera extrañarle a nadie, con los excesos que existen en la nómina pública a todos los niveles, que se anuncien cancelaciones en algunos departamentos del Gobierno.

En verdad, ojalá pudiera reducirse a la mitad la nómina del Estado sin crear un grave problema social.

Sin embargo, la realidad es que nuestra economía no está produciendo suficientes empleos para la oferta de mano de obra existente y muchos de los empleos creados apenas pagan para subsistir de mala manera.

Uno de los sectores más golpeados es el profesional. No importa que usted sea médico, ingeniero, abogado o contador, los salarios son muy bajos para los niveles de preparación, y lo peor que puede escuchar una persona con estudios de posgrado es que está “sobrecalificada” para el puesto.

Lo peor de este afán de abultar la nómina del Estado es que muchos militantes de los partidos se creen que tienen “derecho” a permanecer para siempre en la lista de pago, hagan o no una labor. Esa actitud es lo primero que hay que desterrar de la cultura partidaria del país.