El 2016 y el reto PISA
“De niño, estudié en la suciedad. No hubo un aula. La educación me hizo lo que soy, hizo que mi sueño se volviera realidad... Compartí mi mensaje con niños refugiados: no perder la esperanza, estudiar mucho. Lo hice, ustedes también pueden hacerlo.” Ban Ki-moon
Recientemente, para ser exactos el pasado 29 de abril, el país concluyó su proceso para lo que será la prueba más relevante a nivel de educación y, de manera más específica, en lo que se refiere a la calidad de la educación preuniversitaria, las famosas Pruebas PISA, siglas en inglés de una evaluación patrocinada por la Organización para el Desarrollo Económico y Cooperación (OCDE).
Se evaluaron jóvenes de 15 años en matemáticas, ciencias naturales y lectura comprensiva, lo que significa que a partir de 2015 la República Dominicana se une a un grupo de 76 países, entre ellos solo 9 latinoamericanos, que son evaluados por las afamadas e inquietantes pruebas PISA. De hecho, los resultados arrojan que los países de la región ocupan los últimos lugares en dicha prueba, la cual se levanta cada 3 años.
De manera paralela, al otro lado del mundo, en Corea del Sur, país natal del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, se lleva a cabo un encuentro sobre el tema de la cooperación y su importancia para solucionar el problema global de la Educación, actividad que cuenta con el apoyo del Foro Económico Mundial.
Mientras el gobierno dominicano invierte sumas nunca antes vistas en una reforma educativa, sobre todo en los aspectos de infraestructura, en París la OCDE emite un nuevo informe en el cual, esta vez, no solo usa los datos acostumbrados del informe PISA, sino que los vincula al desarrollo económico y su desempeño hacia el futuro. Los resultados fueron particularmente promisorios para aquellos países más competitivos de Asia, y muy desalentadores para las naciones latinoamericanos, donde Chile es el mejor colocado dentro de los primeros 50. Los 5 países con mejor desempeño educativo en relación a su desarrollo económico lo son Singapur, Hong Kong, Corea del Sur, Japón y Taiwán.
No me cabe dudas de que a pesar de todo el esfuerzo político y, sobre todo, económico del gobierno del Presidente Medina, para cuando se presente el informe PISA, o sea, a finales del 2016, el país estará en los últimos lugares o en el último, y no es que sea una noticia fatídica o puro pesimismo, de lo que se trata es que está científicamente demostrado que no hay atajos mágicos en cuanto a mejoras sustanciales en calidad educativa. Muy por el contrario, la inversión tiende a rendir frutos en el muy largo plazo, sobre todo si la inversión es mayormente a nivel de infraestructura.
Lo que demuestra el nuevo informe es una relación más directa entre el desarrollo económico y el tipo de educación que reciben los pueblos. Lo que se pone de manifiesto y así se verá en los resultados por venir, es que la educación es el vector principal para países que apuestan al crecimiento económico no importa si sus esquemas políticos son democracias, monarquías o cuasi dictaduras, como el caso de Singapur.
En la medida que el mundo se globaliza adquieren más relevancia los diferentes análisis y comparaciones o los famosos rankings, y es que ya la globalización de la información nos convierte en seres competitivos. Nadie escapa a eso. Lo más importante es que nos da la capacidad de mejorar y resolver nuestros principales problemas.
Mientras en Singapur, Hong Kong o en la misma Corea del Sur se discute cómo seguir mejorando la educación, en nuestros países entienden que solo basta con mayor inversión para poder alcanzar niveles que satisfagan las necesidades cada vez más complejas de la sociedad. Lo vemos en países como Chile, por ejemplo, o como Costa Rica, en los cuales, a pesar de su gran desempeño en pruebas regionales, subsisten problemas recurrentes de marginalidad, falta de productividad y crecimientos moderados en su economía.
Al parecer, según el último informe de la OCDE, no son suficientes las pruebas estandarizas PISA, sino la educación dirigida al desarrollo individual y al sentido de oportunidad, y alejadas del modelo tradicional ceñido a las costumbres.
Por ejemplo, Singapur, como parte de la educación preuniversitaria, además de ofrecer carreras técnicas en ingenierías de la comunicación, concluye que la creatividad es un vector fundamental en el proceso de formación. Apuesta más a la creatividad como elemento clave para el crecimiento.
En nuestro país, por ejemplo, no hemos comenzado una necesaria y oportuna reforma integral de la educación superior y, mucho menos, en la educación para el trabajo, como se le llama a la formación técnico-profesional. Si esperamos que retoñen los recursos que se invierten en la actualidad, quizá esta generación no tenga cómo desempeñar mejor sus habilidades. Y es que, por cada nueva escuela, necesitamos al menos 100 nuevos maestros con nuevas habilidades competitivas.
El tema que se debate en Corea en estos instantes es que, el propio Ban Ki Moon, por años tuvo que recibir clases debajo de un árbol como consecuencia de una época de postguerra llena de precariedades y extrema pobreza. Liberar aquél país no del totalitarismo político del General Park, si no de la peor de todas las dictaduras, la pobreza, solo era posible a través del desarrollo de una cultura devocional por la educación.
Al final, el epicentro de la educación, desde la época de Sócrates y los grandes filósofos, pasando por la particular experiencia del hoy Secretario General de la ONU, sigue siendo el Maestro. Con maestros con formación y capaces de enseñar por vocación, tendremos países como los orientales, con mejores cerebros y mejores aptitudes.
En 1982, en Hermosillo, el Escogido se bautizó en la Serie del Caribe
El Escogido puede terminar con su amargo paso por México en la Serie del Caribe
Reales firman por 2 años y 22 millones con el derecho dominicano Carlos Estévez, informa una fuente
Knicks hilvanan cinco victorias al superar 122-112 a los Nuggets en declive; Towns suma 14