En directo - De educación hablamos todos... construyámosla (II)

Hace mucho tiempo que existen carencias profundas en la calidad educativa que se imparte en la República Dominicana, por lo que no entendemos esta reacción algo tardía de la colectividad.

Hace ya mucho tiempo que en las escuelas públicas no se ofrece la caligrafía como herramienta imprescindible para una correcta grafía. Todos sabemos que los maestros utilizan en forma oculta los tradicionales y archiconocidos libros de lectura inicial.

Por lo cual no es ahora que hay problemas y seguirán mientras no volvamos al esquema tradicional de aprendizaje de lectoescritura.

Pero existe una situación peor que no se aborda con claridad y es el tema de la sobrepoblación estudiantil en las aulas. Mientras esa situación se mantenga, podemos cambiar por el mejor currículo del mundo y nada pasará, o si, seguiremos en la cola de las estadísticas mundiales.

Muchas veces hemos sugerido que quienes pretenden que un maestro pueda dar clases en un aula súper numeraria y ser efectivo, que lo demuestren.

Sencillamente, un alumno urbano está demasiado saturado de información externa para ponerle caso a un profesor que apenas escucha en un aula llena de ruidos, con pocos libros regados por el curso y con un calor agobiante.

Tal vez antes, debajo de un árbol se aprendía, pero hoy todo ha cambiado, por eso vamos en vehículos al trabajo, usamos celulares para comunicarnos y el Internet resulta imprescindible en nuestra vida diaria.

Pongámoslo como queramos pero mientras tengamos más de 20 alumnos por aula, aún con todos los recursos y presupuestos disponibles, la educación seguirá siendo de mala calidad y digo más, mientras tengamos preescolares con más de 10 alumnos por maestra, seguiremos pariendo analfabetos funcionales para el país.

El Sistema Educativo Dominicano tal como está, es un paciente en cuidados intensivos, y como tal, muchas veces la medicina no puede hacer nada por él.

Tal vez debamos empezar a pensar en crear un "Nuevo Ministerio", cuya responsabilidad sea exclusivamente los alumnos de inicial, preescolar y primero de básica y que utilice en parte las aulas existentes, pero que desarrolle un modelo educativo nuevo, con recursos didácticos, horarios extendidos y con maestros que concursen específicamente para esos cargos, que cuenten con apoyo de profesores procedentes de países donde la calidad educativa esté probada, porque esto no es un asunto de egos, esto es una crisis nacional grave y tal vez irreversible. En este nuevo modelo educativo se integrarían al aula a madres y abuelas de los alumnos y alumnas como apoyo al maestro.

Pero sobre todo que el "Nuevo Ministerio" tenga un presupuesto independiente y transparente, manejado por un equipo de profesionales en el área financiera y técnica y bajo la supervisión de un patronato donde también participen representantes de todas las instancias de la sociedad dominicana, que se comprometan a ir al campo de trabajo y ejercer sus responsabilidades desde ahí.

Aunque nos preocupa que si hiciéramos una encuesta entre los que promueven cambios y les preguntáramos si tienen definidos los objetivos en los cuales se emplearían los recursos nuevos, posiblemente muchos de ellos no sabrían que responder.

También preocupa que muchos de ellos ni siquiera sepan hoy en día que las escuelas públicas no cuentan con recursos propios para su manejo administrativo, lo que para un empresario sería algo totalmente increíble, y los que no lo crean, solo vayan y pregunten.