En directo - Dominicana, un país patas arriba

La verdad que la República Dominicana es un país tan sui géneris que sólo lo entenderán los políticos de ocupación, específicamente los que hoy disfrutan el poder.

Mientras más impuestos pagamos, más nos desgracian la existencia, con una pésima calidad de vida en constante deterioro. Por ejemplo, los nacionales de clase media pagamos más de 50 impuestos diferentes cada año, sin recibir ninguna retribución; sino todo lo contrario.

Se supone que pagamos impuestos para la construcción de carreteras públicas; pero resulta que cada vez que las usamos debemos de pagar otro impuesto de peaje. Otro ejemplo: las actas de nacimiento en todas partes del mundo, es un documento oficial con vigencia eterna; pero nuestra patriótica Junta Central Electoral le ha dado vigencia por sólo un año, con el único propósito de cobrar un abusivo impuesto cada 12 meses. Situación que está enriqueciendo a los jueces de paz de todo el país y ha creado la mayor cantidad de expedición de falsas actas de los últimos años, en beneficio de delincuentes extranjeros, especialmente haitianos y de dominicanos que se cambian los nombres.

Aún peor. Cada vez que es aumentada la tarifa del agua y la luz eléctrica, entonces hay menos agua y más apagones. Por ejemplo: el sector Piantini, el de más prestigio y desarrollo urbanístico de lujo, donde residen familias de clase media y alta, quienes son los que pagan el servicio eléctrico que se roban los pobres y ricos; pero resultó que como un regalo con motivo de la celebración del inicio del nuevo período presidencial, EdeSur le produjo un apagón de 23 horas consecutivas, a gran parte del sector, desde las 8 de la noche del día 15 hasta las 7:00 p.m. del 16.

Naturalmente, la antes señalada situación al gobierno no le importa, ni le preocupa, porque están conscientes de que los residentes del Piantini no queman gomas, no reciben a la policía a pedradas ni a tiros limpios, como los sindicatos de transporte y otros sectores. Los residentes del Piantini son personas cultas decentes y educadas; aparte de que son los que pagan más impuestos a cambio de nada, en una estoica impotencia frente a su calvario.

En mi niñez, mientras cursaba el 4to. grado básico, existía un libro de lectura de autor y edición españoles, donde aparecía una pequeña fábula que tenía como protagonista a un corderito llamado Toto; todo parece indicar que nuestros gobernantes piensan que los contribuyentes dominicanos somos una versión actualizada del señalado ovejuno protagonista.