En directo - El celibato en la Iglesia Católica: una reflexión

No me había detenido a pensar y  menos cuestionar, los motivos por los que la clase sacerdotal de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, hace voto de castidad. La prensa ha desplegado, que algunos son pederastas, que han abusado de niños. Hay  quienes consideran que esas  desviaciones en la conducta, se evitarían si le permitieran contraer matrimonio.

Eso es  relativo. Hay estadística de evangélicos, casados, con índice de pedofilia más alto que  los católicos. ¡Qué crueldad! ¡Quiénes sean y dónde estén estos abusadores,  deben ser severamente castigados!

Sabemos que la persona humana esta constituida de cuerpo y alma. Estas partes deben ser cuidadas con esmero para  que  vivan en paz y contribuyan al desarrollo armónico de la sociedad. Para conseguir estos objetivos, se han descentralizado las funciones. La tierra  ha  sido dividida  en naciones. Cada una con gobernantes responsables del orden, progreso, de sus  bienes.

Para ocuparse del  alma del individuo y  la sociedad, han surgido iglesias y sectas. Su misión es que prevalezca la justicia social, fortalecer el espíritu, recordar la existencia de Dios, infundir  amor y respeto al prójimo. En ese rol, la iglesia Católica es la  más antigua. Ha formado  ejércitos de sacerdotes y monjas.

Para pertenecer al clero, es requisito el celibato. Deben desprenderse de lo mundano. ¿Por qué? Es posible que la jerarquía eclesiástica haya pensado, que la condición de soltero le proporciona más tiempo y libertad para su delicada misión. Que necesitan espacio para prepararse mentalmente, para no  aturdirse al  entrar  en la  dinámica del mundo. Quiere que se perciban  despejados, como un oasis, fuente de paz, un bálsamo al que pueden recurrir los atormentados por los males sociales.

La iglesia visualizó la necesidad de lugares de recogimientos, con personas dedicadas a la meditación. Reconozco que pedirle al clero alejarse de su familia y abstenerse de relaciones sexuales,  es un gran sacrificio. ¿Pueden cambiarse estos criterios  sin tambalear la institución? ¿Por qué no lo hacen?  Hay causas, como defender la patria, los hijos y más aun, la religión y Dios, que  conllevan  enormes sacrificios. Pero resultan livianos cuando se asumen por fe y amor. Recordemos a Jesús, Gandhi, Dalai Lama, al Che,  Duarte, que no haría yo por mis hijos.

La pregunta es ¿es necesario el sacrificio del celibato para ayudar mejor la humanidad? ¿Qué pasaría  si el clero amanece con la noticia de que pueden casarse? Pienso que no  habrá anarquía. El mensaje es para personas con el alma en calma. Adecuarlo seria un proceso pacifico, lento y maduro. La mayoría seguirá   igual. Cumplen su rol intachable, con gozo. Aman su trabajo. Son como elegidos, iluminados. Verdaderas fuentes de paz. Su discreta y noble labor del día a día, rara veces la promueven.

Hay muchos a la espera de ser  sacerdotes, ministros, diáconos, laicos comprometidos. Pocos han tenido que ser  separados de la iglesia por cometer errores, otros optaron por dejarla. No era su vocación.

El Papa, Benedicto XVI, no debe angustiarse por los casos excepcionales. Esas cosas sucedan en los humanos. Es el momento de destacar el 99% de logros positivos. Nos llenan de orgullo. Luchar por erradicar las conductas desviadas en  gobiernos, instituciones, etc., sin que los distraigan. En ese sentido, tranquiliza tener iglesias como la católica, con personas dedicadas exclusivamente a la tarea  de observar, limpiar almas, encauzar por el camino del bien y recordarnos la existencia de Dios en los momentos de tristezas, debilidades y alegrías.