En directo - Generación de Relevo
En todo el quehacer humano se tiene en cuenta la generación de relevo, eso se evidencia cuando una persona que se dedica a determinado oficio o profesión siente la necesidad de enseñar sus conocimientos a otros individuos de una generación posterior a la suya, como una forma de prever que lo aprendido no muera con él, sino que sea transmitido de generación en generación.
Al parecer, la honrosa excepción lo constituye el quehacer político dominicano, si tomamos en consideración que con la desaparición física de los tres grandes liderazgos políticos nacionales que mantuvieron su hegemonía en la toma de decisiones en la República Dominicana, se diluyeron o se tambalearon las organizaciones que encabezaron durante décadas, salvo la excepción de la regla, constituida por el Partido de la Liberación Dominicana, cuya transición de mando le fortaleció.
El precio que paga la sociedad al desarrollo de esos elevados niveles de liderazgos, es que se impide el surgimiento de nuevos líderes que constituyan la generación de relevo, lo que provoca el anquilosamiento de los partidos políticos.
La presente campaña proselitista que promueve a los candidatos a las elecciones congresuales y municipales son un ejemplo palpable de cómo las cúpulas añejas de las diferentes organizaciones políticas tradicionales, no dejan crecer el potencial joven local, que como es natural aspiran a ir escalando posiciones; Los líderes nacionales son quienes están encabezando las marchas y caravanas en barrios de la capital y pueblos del interior, fortaleciendo de esa manera sus propios liderazgos y opacando a las que deben ser, por lógica natural las generaciones de relevo de la política criolla.
Entre las consecuencias que traen consigo la ambición de poder, la ambición de ser quien diga la última palabra a la hora de tomar decisiones tan transcendentales para el país, como quiénes serán las candidatas o candidatos a representar al pueblo en los diferentes municipios o en el Congreso Nacional, es que se va desgastando la credibilidad en las organizaciones políticas, se pierde el potencial humano de esos jóvenes valores que van haciendo camino al andar entre sus iguales, ahora las figuras que surgen no salen de las entrañas mismas del pueblo, la practica actual es de extrapolar figuras y forzar liderazgos locales, pisoteando de esa manera la democracia interna de los partidos y propiciando el llamado transfuguismo.
Además de que aquellos que han logrado posicionarse, ya sea en la Presidencia de la República, en una curul del Congreso como senador o diputado o en cualquier ayuntamiento como síndico o regidor, sienten que son vitalicios en el cargo, no dejan pasar a nadie más, por eso es tan común ver congresistas y ediles con más de 20 años ocupando la posición; igual sucede en la Presidencia de la República y el pueblo se va quedando sin nuevas opciones para elegir.
Igual que el zapatero del pueblo enseña a su discípulo el arte de arreglar un calzado roto, debe el líder de un partido político mostrar a aquel muchacho que da muestras de tener madera de líder, el arte de dirigir, logrando así que sus ideas permanezcan en el tiempo, en vez de llevarse a la tumba el conocimiento acumulado.
La presente campaña proselitista que promueve a los candidatos a las elecciones congresuales y municipales son un ejemplo palpable de cómo las cúpulas añejas de las diferentes organizaciones políticas tradicionales, no dejan crecer el potencial joven local, que como es natural aspiran a ir escalando posiciones; Los líderes nacionales son quienes están encabezando las marchas y caravanas en barrios de la capital y pueblos del interior, fortaleciendo de esa manera sus propios liderazgos y opacando a las que deben ser, por lógica natural las generaciones de relevo de la política criolla.
Entre las consecuencias que traen consigo la ambición de poder, la ambición de ser quien diga la última palabra a la hora de tomar decisiones tan transcendentales para el país, como quiénes serán las candidatas o candidatos a representar al pueblo en los diferentes municipios o en el Congreso Nacional, es que se va desgastando la credibilidad en las organizaciones políticas, se pierde el potencial humano de esos jóvenes valores que van haciendo camino al andar entre sus iguales, ahora las figuras que surgen no salen de las entrañas mismas del pueblo, la practica actual es de extrapolar figuras y forzar liderazgos locales, pisoteando de esa manera la democracia interna de los partidos y propiciando el llamado transfuguismo.
Además de que aquellos que han logrado posicionarse, ya sea en la Presidencia de la República, en una curul del Congreso como senador o diputado o en cualquier ayuntamiento como síndico o regidor, sienten que son vitalicios en el cargo, no dejan pasar a nadie más, por eso es tan común ver congresistas y ediles con más de 20 años ocupando la posición; igual sucede en la Presidencia de la República y el pueblo se va quedando sin nuevas opciones para elegir.
Igual que el zapatero del pueblo enseña a su discípulo el arte de arreglar un calzado roto, debe el líder de un partido político mostrar a aquel muchacho que da muestras de tener madera de líder, el arte de dirigir, logrando así que sus ideas permanezcan en el tiempo, en vez de llevarse a la tumba el conocimiento acumulado.