En directo - Un hecho que inicie al siglo XXI

No hace mucho tiempo, la prensa europea recogió en sus páginas la conclusión de un largo debate respecto al hecho histórico que inició al siglo XX, y citaba a la  revolución de octubre de 1917 como lo más trascendental. A partir de esto escribí un artículo en el cual me atreví a decir que la ocupación de 1916 fue el punto de arranque en nuestro país.

Hoy retomo el tema e invito a su reflexión. ¿Hay la posibilidad de que se produzca o se haya producido un evento de iniciación del siglo XXI en la República Dominicana?

Hay quienes sostienen que la conquista turca de Constantinopla constituye el principio y el fin del Renacimiento en contra de quienes señalan que el siglo XV inició con el descubrimiento de la imprenta, en tanto una tercera versión anota la fecha de cuando Copérnico anunció el sistema heliocéntrico. Sin embargo, menos dudas hay en señalar al descubrimiento de América en 1492 como el hecho culminante.

No obstante, el año del descubrimiento de América es tomado por otras teorías para sostener que en 1492 empieza el siglo XVI y lo consideraban concluido en la década de 1590, cuando España completó su imperio colonial de la misma forma que lo perdió.

El historiador Ricardo Ribera, español, cuando habla del "año histórico", por ejemplo, expresa que de ninguna manera "implicará no ceñirnos estrictamente a la cronología que impone el año calendario. O sea, no necesariamente comenzará el primero de enero y terminará el 31 de diciembre, sino que su acotación vendrá determinada por sus contenidos y significado".

¿Acaso el siglo XXI inició en 1996 cuando el presidente Fernández declara la necesidad de modernizar al Estado mediante un discurso de apertura e involucramiento al debate de las distintas fuerzas sociales y políticas? Obvio, ruego mi disculpa a los historiadores al invadirlos en un campo en el cual participo sólo con inquietudes.

Es posible, pero si rebuscamos antecedentes podría decirse que nueva vez el país llegó tarde a la adopción de iniciativas de tal naturaleza, por cuanto desde finales de los años setenta venían impulsándose cambios en América Latina. No obstante, ¿podríamos calificar de "un año histórico" a aquella fecha de 1996, asumiendo la teoría de Ribera?

Siento que a partir de 1996 debimos atravesar por un período de transición claramente definido en y con la sociedad hacia una ruta de superación del pasado. No dudo de gestiones visibles como indicadores de una intención para superar, por caso, fallas estructurales; pero se advierte la oportunidad -nueva vez- para aprovecharla al máximo y replantearnos como sociedad, en un contexto de recomposición del universo.

Casos hay a la vista de cómo afrontar el presente en la construcción del futuro, para actuar con visión estratégica, porque de eso se trata: de construcción de nuestro futuro a partir de nuestro presente, quiénes somos hoy y qué queremos ser mañana. Pero tiene que quedar bien claro esa arquitectura futura, su diseño, su propia maqueta y planos, porque sólo de esa manera habrá compromisos en torno a los tiempos y resultados.

Es tiempo de apostar al futuro, sin dudarlo. Ya sabemos de dónde son los cantantes, sabemos que son de la loma y que cantan en el llano. Y ya veremos.