En directo - Y dale con la Shell
La publicación en nuestra columna del pasado viernes 13, titulada "Compra de la Shell solemne estafa", creó una gran ola de respaldo, tanto a través de la línea telefónica como por correo electrónico.
Por el límite de espacio, sólo me ocuparé de los conceptos exteriorizados por dos grupos; el primero, encabezado por el señor William Grullón, quien como ex-colector del muelle de Haina Occidental, aportó una serie de datos inéditos referentes a la gran estafa de la Shell, desde 1973 hasta la fecha. Y el segundo, liderado por el señor Ray Barkley, quienes creen que el Estado debe adquirir las acciones de la Shell, pero sólo a cambio de la deuda acumulada desde 1973 hasta nuestros días, ascendente a varios miles de millones de pesos.
Singapur, el Estado más joven del mundo, en sólo 40 años, se convirtió de un pantano en uno de los países más desarrollados y modernos de la actualidad. Todos los servicios públicos de seguridad nacional, tales como el eléctrico, de comunicaciones, transporte "terrestre, aéreo y naval" son de propiedad estatal.
La compañía holandesa The Shell Company Limited, en su afán monopolista de los carburantes, al estilo corsario, desde la revolución industrial en el siglo XVIII hasta el presente, a base de sangre y pólvora, "vio con buenos ojos" el derrocamiento del gobierno de Juan Bosch, porque éste exigía el 51% de las acciones a favor del Estado de REFIDOMSA y no el 49%.
Desde que el PLD a partir del año 2000, se convirtió en neoliberal, la compra y venta de las empresas estatales ha sido el mejor negocio para todos los políticos de ocupación.
j.maxwell@codetel.net.do
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