Francia, Haití es “su” problema
La responsabilidad histórica de Francia ante la crisis humanitaria de Haití
Francia vive un momento de crispación. Una agitación social que comenzó a finales del mes pasado con huelgas, motines y protestas de estudiantes/maestros por carencia de recursos en las escuelas. Hoy a esa revuelta se le suman motivos y actores: sindicalistas y activistas sociales en contra de las políticas del gobierno de Enmanuel Macron. Las manifestaciones en París, Lyon, Marsella, Lille y Limoges provocaron incendios y saqueos a miles de comercios.
Quizás no sea este el mejor momento para recordarle al país europeo una deuda no honrada. Pero, así como sus ciudadanos, muy dados al ejercicio violento de sus derechos, toman las calles, la comunidad internacional debe añadir apoyo al pedido histórico de Haití para que Francia compense los daños derivados de haber pagado el precio de su separación como colonia, una exacción extorsiva e inhumana. Ha sido Emmanuel Macron el único presidente francés que ha reconocido —en abril del año pasado— que la deuda impuesta a Haití por su independencia fue una "injusticia histórica". Eso no basta.
En 1804, Haití proclamó su independencia de Francia tras una rebelión de esclavos. El rey Carlos X de Francia envió en 1825 buques de guerra armados para sitiar la isla y obligar a Haití a pagar una indemnización de 150 millones de francos y compensar de esta manera a los antiguos hacendados. El presidente haitiano Jean-Pierre Boyer se vio obligado a firmar la Real Ordenanza de Carlos X, en virtud de la cual Francia le otorgaba reconocimiento diplomático a la nueva república a cambio de un arancel del 50 % de reducción a las importaciones francesas y una indemnización de 150 millones de francos (reducida a 90 millones en 1830). Para poder abonar las primeras cuotas, el Gobierno haitiano se vio obligado a solicitar préstamos con intereses onerosos precisamente a bancos franceses, deuda que terminó de liquidarse en 1947. Pero si consideramos el oscuro sistema de explotación al que Francia sometió a los esclavos de su excolonia, su deuda sería impagable. Basta considerar que el promedio de vida de los africanos traficados como menuda mercancía para incorporarlos a la industria azucarera era de apenas 21 años.
Los colonos franceses llegaron a adquirir un tercio de todo el comercio de esclavos en el Atlántico. Saint Domingue era la colonia más rica del Nuevo Mundo; producía aproximadamente el 40 % del azúcar y el 60 % del café consumidos en toda Europa, superando en ingresos a las trece colonias británicas juntas. Esto se logró gracias a un sistema agroindustrial sustentado en una explotación brutal de la mano de obra esclava. Fuentes históricas estiman que, del casi medio millón de esclavos adquiridos por los colonos franceses, apenas quedaron algo menos de 200 mil en condiciones de trabajar.
Francia, después del cobro de esta deuda, ha mantenido un silencio histórico y se ausentó de Haití, teniendo como único interés mantener el idioma y el intercambio cultural. The New Times estimó en el 2022 que la indemnización pagada a los colonos franceses "le costaron al desarrollo económico de Haití pérdidas sobre dos siglos, o de una a ocho veces el producto interno bruto (PIB) del país en 2020". Se proyecta que el valor actualizado de lo pagado, sumado al costo de oportunidad del crecimiento perdido, oscila entre los 21,000 y 115,000 millones de dólares. Esto privó a Haití de recursos para empezar a construir las obras de infraestructura que les dieran base a un desarrollo que nunca llegó.
El mejor apoyo de Francia al pueblo haitiano fue su respaldo a las dictaduras de los casi veintinueve años de los Duvalier (1957-1986). A pesar del régimen de terror impuesto por estos tiranos a través de los escuadrones paramilitares (los tonton macoute), Francia nunca rompió relaciones ni elevó una nota de protesta. No se conoce una denuncia de violación de derechos humanos. Cuando Jean-Claude "Baby Doc" Duvalier fue derrocado por un levantamiento popular en febrero de 1986, Francia le brindó acogida. Duvalier terminó viviendo veinticinco años en un exilio exquisito en lujosas propiedades de la Costa Azul y en las afueras de París.
¿Cuál ha sido la ayuda más alta otorgada por Francia a Haití? Fue en ocasión del terremoto que en el 2010 devastó a Puerto Príncipe. Y es que, al margen de la solidaridad, Francia estaba compelida a hacerlo. Se trató de 326 millones de euros y la condonación de una deuda de 56 millones de euros adeudados a la fecha por la nación caribeña. Lo demás han sido ayudas estándares a través de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).
Cuando Jean-Bertrand Aristide fue derrocado y enviado al exilio, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 1 de junio de 2004 la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), una misión militar destinada a desarticular grupos armados y restaurar el orden constitucional. Este cuerpo logró mal que bien una pacificación en el país hasta poco antes de su retiro en octubre de 2017. El contingente militar de la Minustah varió a lo largo de los trece años que duró la misión. Inicialmente contó con más de 6,000, y llegó a superar los 11,000 efectivos para labores de emergencia tras el devastador terremoto de 2010, y en sus últimos años quedó con algo menos de 2,500. Francia colaboró con ¡no más de cuatro efectivos!
Haití volvió al caos y hoy las bandas controlan el país. De acuerdo con un informe de la ONU presentado en octubre de 2026, la violencia de las bandas en Haití ha dejado un saldo de más de 5,700 personas muertas o heridas del 1 de enero al 11 de septiembre de 2026. Con la salida de la Minustah, Francia, séptima economía mundial, debió enviar una misión pacificadora y compensar su deuda con un plan de reconstrucción, pero ni eso. Haití, al parecer, no merece tal vindicación. Las misiones militares han estado coordinadas por países en desarrollo, Brasil, Kenia y ahora El Salvador.
Hago mío este párrafo extraído de un trabajo del escritor argentino Nacho Montes de Oca al referirse al modelo de intervención en Haití: “Estados Unidos paga, la ONU legítima, una empresa privada dispara, el país destruido cubre la factura y los soldados los ponen los países pobres”. ¿Y Francia? Absente, bien, ¡merci beaucoup!