Avanzar. Del diálogo ocasional a un diálogo permanente
La prensa escrita y digital se ha hecho eco en estos días, del intercambio sostenido entre el Ministro de Educación y líderes de la Asociación Dominicana de Profesores-ADP. De igual modo, de las visitas realizadas a centros educativos para conocer sus necesidades. Todas estas actividades son importantes y tienden a inyectarle signos de esperanza a la educación del país.
El diálogo es un proceso obligado entre los dirigentes de la educación y aún más, entre el Ministerio de Educación y la Asociación Dominicana de Profesores. Históricamente, la experiencia dialógica entre el gremio magisterial y las autoridades educativas ha sido deficitaria. Y este déficit ha generado distancias y radicalización de posiciones en ambos sectores, provocando la paralización de propuestas y proyectos que fortalecerían el desarrollo de la educación y de los actores de la misma. Es preciso por tanto, avanzar de un diálogo ocasional y precario, a un diálogo permanente y reflexivo que además, sea transparente y sostenido en el tiempo, por encima de todos los problemas que haya que enfrentar.
El diálogo permanente entre ambas partes es necesario para construir una relación que mejore de forma significativa, la eficiencia del MINERD y del Gremio magisterial. Interesa que esta nueva manera de analizar los problemas y de buscar alternativas de solución a los mismos, constituyen una prioritaria en el quehacer de ambas instituciones.
Los temas que requieren diálogo sincero y responsable entre estas dos entidades son muchos y diversos. Sería importante que priorizaran en su agenda un diálogo profundo sobre calidad de la educación, la investigación e innovación en los centros educativos, formación docente y acompañamiento a la práctica educativa, evaluación del desempeño docente y la articulación de la República Digital, con los procesos de apoyo a la innovación educativa en la educación preuniversitaria.
En el proceso de diálogo, la calidad de la educación tendrá que ocupar un lugar excepcional, por el nivel tan bajo en que está, a pesar de los esfuerzos desplegados en las últimas décadas. La calidad de la educación requiere transformaciones estructurales en el Sistema Educativo Dominicano, seguimiento y evaluación de las instituciones formadoras de docentes y articulación entre estas instituciones, para superar la dispersión en este campo. El diálogo sobre la calidad de la educación exige que el Ministerio de Educación y la Asociación de Profesores, le confieran un valor mayor a lainvestigación en la educación preuniversitaria. Sin investigación, será más difícil lograr la calidad que demanda el país en el ámbito educativo.
En esta dirección, deberán dialogar sobre qué y cómo hacer, para que la investigación y la innovación lleguen a los centros educativos. Éstos, deberán convertirse en laboratorios que desplacen los entornos del aula y del centro, como espacios dominados por la reproducción y el consumo de ideas que otros pensaron y construyeron y poco margen para crear, para reinventar la experiencia educativa de estudiantes y profesores. La investigación educativa tanto descriptiva como la investigación acción tendrán que ocupar un lugar central en el trabajo de los profesores y en los aprendizajes de los estudiantes. Este tema no tiene espera en el diálogo que el MINERD y la ADP intentan institucionalizar.
De igual manera, la formación de calidad y el acompañamiento de los docentes precisan de un diálogo interpelante tanto para el Ministerio como para la ADP. La interpelación viene dada porque ambas instituciones le dan poca importancia a los procesos y ponen más énfasis en los eventos formativos. La calidad de la formación de los docentes requiere procesos sistemáticos que posibiliten la reconstrucción de la mentalidad y de la práctica los educadores. Unido a esto, es necesario que los docentes cuenten con estructuras de apoyo en el ejercicio de la función docente. Un aspecto central de la estructura de apoyo es el acompañamiento a la práctica educativa. Un acompañamiento que potencie la creatividad y fortalezca sus competencias profesionales, de tal modo, que sea capaz de reimaginar su tarea educativa.
El diálogo entre MINERD y ADP, ha de colocar en un lugar especial, la evaluación del desempeño de los docentes. Una evaluación formativa que tenga consecuencias, para las autoridades, para los formadores de los profesores y para los profesores mismos. La evaluación de desempeño es un proceso que fortalece la calidad de la educación y mejora de forma sustancial, las competencias de los profesores.
En la agenda de este diálogo, no debe faltar, el Proyecto República Digital que piensa poner en ejecución la Presidencia de la República. Si está previsto impulsar un trabajo coordinado con diversos sectores, entre ellos, el sector, educativo, es deseable que los centros educativos, los estudiantes y los profesores, se beneficien directamente, de las aportaciones específicas de este Proyecto. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación, deberán tener mayor presencia en los centros educativos para transformar los modos de hacer educación, para diversificar los aprendizajes y las oportunidades de construcción de conocimientos y experiencias con otros.
Finalmente, esperamos que sea un diálogo informado y participativo en el que los profesores, los estudiantes y las familias tengan algo que decir y aportar.
La autora es educadora
El recordista histórico dominicano que hace Uber para competir en Santo Domingo 2026
Falleció el exlanzador Ángel Torres, apodado “El Chivo Azuano”
México sigue invicto con triunfo sobre Japón en Serie del Caribe y Venezuela doblega a Puerto Rico
"El amor al otro lado de la pared": una historia de amor e inclusión en el mes de febrero