Rendir Cuentas fortalece la Democracia
La definición más sencilla y difundida de la Democracia Representativa, expresa: es el régimen político, en cual el pueblo ejerce plena soberanía, a través de sus representantes previamente elegidos.
Esa representación del pueblo está circunscrita mayormente, en los tres poderes fundamentales del País: (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), así como también, en el poder Municipal.
En lo relativo a los controles constitucionales para preservar la integridad del patrimonio del Estado, los ingresos, gastos y uso de fondos públicos, el Poder Legislativo (PL) ejerce el control político; el cual ejecuta a partir del informe anual que le presenta la Cámara de Cuentas de la República (CCR), por mandato constitucional, a más tardar el 30 de abril de cada año, sobre el Análisis y Evaluación de la Ejecución Presupuestaria y la Rendición de Cuentas Generales del Estado, la cual audita en base al Estado de Recaudación e Inversión de la Renta (ERIR), La (CCR), es el órgano superior externo de control fiscal de los recursos públicos, de los procesos administrativos y del patrimonio del Estado. Examina las cuentas generales y particulares de la República, mediante la realización de auditorías, estudios e investigaciones especiales a las instituciones del Gobierno Central, las entidades autónomas y descentralizadas, las organizaciones municipales, las ONG, y cualquier otro ente físico o jurídico que maneje fondos y/o recursos públicos. A la Contraloría General de la República (CGR), órgano del Poder Ejecutivo rector del control interno, le corresponde la fiscalización interna y la evaluación del uso apropiado de los recursos públicos; es decir, supervisar la correcta aplicación de los controles y normativas diseñadas para promover: salvaguarda de los activos, información financiera confiable, apego a la política de la entidad y rendición de cuentas con transparencia.
La estructura de control que acabamos de describir muy someramente, luce correcta y bien pensada; y de hecho así es. No obstante, para que su gestión sea más efectiva, requiere la participación activa de un órgano que se origina en el seno mismo de la Sociedad Civil; me refiero a Participación Ciudadana (PC) en todas sus manifestaciones. Cuya misión principal es la de ejercer el Control Social (CS), lo que implica entre otras cosas, denunciar inobservancia y/o desviaciones en el cumplimiento de las leyes y normativas que regulan el comportamiento ético, por parte de los titulares de las entidades gubernamentales y/o municipales.
La importancia del (CS), radica en que cuando se aplica con criterio de imparcialidad, apego a la verdad y la objetividad, que amerita una labor de esa envergadura, genera confianza, respeto y estimula la voluntad de rendir cuentas, por parte de los responsables de las instituciones que aun permanezcan rezagadas.
Ojalá que el Sistema de Fiscalización y Control del país, logre operar con la armonía y colaboración mutua suficiente, que permita realizar más y mejores auditorias con la eficiencia, eficacia y economía que requiere y necesita el país.
Esto compete a todos los órganos de control: (Político, Externo, Interno y Social). Si así lo hacemos, habremos de contribuir a que crezca y se afiance la cultura de rendir cuentas; que como reza el título de estas líneas, fortalece la democracia.
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