Espejo de papel - Gadejo

Cambiar una Constitución es fácil. Lo difícil es cambiar la práctica política. Los señores legisladores están interpretando nuestra norma fundamental de la manera más caprichosa. Lo que sorprende, porque muchos de ellos la discutieron y la aprobaron; ahora, la desconocen atendiendo al mediocre juego político de siempre. La necesidad de contar con un partido reformista lavado y planchado para dominguero uso electoral los lleva a este desfachatado traspié. La institucionalidad debe ser defendida, aunque favorezca a alguien que, como Amable, haya hecho profesión de la burla institucional. El mapa senatorial sólo sangró por la nariz. Rojo, Amable. Lo demás, gadejo. hfigueroa@diariolibre.com