Esperanza vana
Desde los tiempos de la colonia española, los criollos recibían las leyes que hacían los funcionarios que no conocían esta realidad, se las ponían sobre la cabeza, y decían: "La ley se acata, pero no se cumple".
La leyenda puede ser verdadera o no, pero es una realidad que vivimos todos los días: el que puede evitar cumplir la ley, lo hace, y aquí hay personajes a los cuales el mandato de la ley no les incumbe.
Por eso, resulta tan extraño que existan tantos ingenuos que piensen que con la aprobación de una Ley de Partidos las cosas van a cambiar en las instituciones menos respetuosas de las leyes que existen.
¿Dejará Hipólito de caravanear fuera del período electoral, porque lo diga la ley? ¿Dejarán los del PLD de promoverse porque no ha comenzado la campaña electoral? ¿Dejarán de recibir dinero de todas las fuentes, limpias y sucias, los partidos políticos? ¿De qué servirán las auditorías si ese dinero no pasa por contabilidad alguna?
Aquí tenemos multitud de leyes. Lo que faltan son hombres y mujeres.