GV.- Global y variable
Lo que no mencionó
En lo que a la economía concierne, después de diez 27s de febrero, cuatro antes y seis ahora, es difícil elaborar un mensaje que genere grandes expectativas de cambio, especialmente cuando algunos problemas, como el de la energía eléctrica, persisten años tras año.
El discurso del Presidente el pasado sábado refleja esa dificultad.
Declaró que la RD ha logrado defenderse de la crisis financiera internacional mejor que los demás países de América Latina. Que el PIB creció 3.5% en el 2009, la inflación únicamente 5.76%, el peso depreciado sólo 2.3%, la deuda externa un bajo 18.2% del PIB, US$2,158 millones en inversiones extranjeras, un saldo positivo de balanza de pagos, reservas netas de divisas de US$2,852 millones, las remesas cayeron apenas US$180 millones y el déficit fiscal un tolerable 3.5% del PIB.
Anunció también una estrategia de desarrollo de largo plazo y el proyecto de ley para el mercado inmobiliario.
La estabilidad macroeconómica ha sido un logro innegable y en una rendición de cuentas es habitual que se enfaticen los logros alcanzados. Pero los mensajes del 27 de febrero suelen incluir perspectivas y metas concretas para el futuro, y es en ese aspecto que resalta lo que no se mencionó.
No hubo proyecciones de crecimiento económico, o inflación, o balanza de pagos. Ni objetivos específicos de empleo.
Ni, a diferencia de otras ocasiones, detalles de nuevas inversiones extranjeras.
Tampoco trató el régimen tributario ni la posibilidad o no de nuevos impuestos.
Ni lo que se hará con la creciente deuda pública interna, o la cuasi-fiscal del Banco Central o la capitalización de ese organismo.
No habló de la competitividad externa del país, ni de iniciativas para abrir mercados, o de los efectos de los acuerdos comerciales vigentes. Y podría significar algo que no mencionara a la refinería de petróleo, o al apoyo del gobierno venezolano.
gvolmar@diariolibre.com
Declaró que la RD ha logrado defenderse de la crisis financiera internacional mejor que los demás países de América Latina. Que el PIB creció 3.5% en el 2009, la inflación únicamente 5.76%, el peso depreciado sólo 2.3%, la deuda externa un bajo 18.2% del PIB, US$2,158 millones en inversiones extranjeras, un saldo positivo de balanza de pagos, reservas netas de divisas de US$2,852 millones, las remesas cayeron apenas US$180 millones y el déficit fiscal un tolerable 3.5% del PIB.
Anunció también una estrategia de desarrollo de largo plazo y el proyecto de ley para el mercado inmobiliario.
La estabilidad macroeconómica ha sido un logro innegable y en una rendición de cuentas es habitual que se enfaticen los logros alcanzados. Pero los mensajes del 27 de febrero suelen incluir perspectivas y metas concretas para el futuro, y es en ese aspecto que resalta lo que no se mencionó.
No hubo proyecciones de crecimiento económico, o inflación, o balanza de pagos. Ni objetivos específicos de empleo.
Ni, a diferencia de otras ocasiones, detalles de nuevas inversiones extranjeras.
Tampoco trató el régimen tributario ni la posibilidad o no de nuevos impuestos.
Ni lo que se hará con la creciente deuda pública interna, o la cuasi-fiscal del Banco Central o la capitalización de ese organismo.
No habló de la competitividad externa del país, ni de iniciativas para abrir mercados, o de los efectos de los acuerdos comerciales vigentes. Y podría significar algo que no mencionara a la refinería de petróleo, o al apoyo del gobierno venezolano.
gvolmar@diariolibre.com
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