Habló la guardia... ¿Respondió?
Lo ideal es que los militares estén al margen
La gente sentía que faltaba algo para que la campaña fuera completa, pero no atinaba a saber qué era. Como al calvo que se le vuela el peluquín.
Ese misterio, si lo era, se desvela ahora con el comunicado de los altos mandos militares. Lo que falta era algo así como La Pastoral de la Guardia.
Un documento que muchos saludarán como oportuno, e incluso necesario, pero que revela que la institucionalidad democrática no se basta por sí misma.
Que necesita de dioses tutelares.
La prosa, por suerte, no es castrense y sus líneas maestras no son de advertencia y mucho menos de amenaza. Es más, parece más dirigido a sus miembros que a la población en general.
Aunque hubiera sido mejor que este tipo de manifestación no se produjera, pues conviene que los militares se mantengan en sus cuarteles. Y sobre todo callados.
Nadie duda de su papel ni de sus principios, pero cuando hablan, aunque sea para recordar sus responsabilidades, se colocan sobre el tapete y se exponen al debate.
Los desaprensivos podrían verlo como respuesta al candidato de oposición.