Huracanes, calentamiento global y República Dominicana
Las previsiones de la Universidad de Colorado, EE.UU., para la presente temporada de huracanes, estiman un total de 18 tormentas con nombres, 9 huracanes y 5 ciclones de gran intensidad, categoría 3, 4 o 5. De su lado, el Centro Nacional de Huracanes de Miami emitió un informe en el que asegura que se formarán entre 13 y 20 tormentas, entre 7 y 11 huracanes, de los cuales entre 3 y 6 podrían ser mayores, superando vientos de 179 a 250 kilómetros por hora.
Los pronósticos de estos fenómenos atmosféricos cada año son más desalentadores, pues en los últimos 15 años los números de ciclones formados se han incrementado en la región del Atlántico.
Nos bastan ejemplos como los siguientes años: 2000 con 8 huracanes, 2001 y 2004 con 9, 2005 con 15, 2010 con 12 y 2012 con 10. Y los huracanes intensos también han aumentado: 2004 con 6, 2005 con 7, 2008 y 2010 con 5.
Los científicos han establecido una relación entre las temporadas de huracanes activas y el calentamiento global, debido a que los ciclones tropicales toman las altas temperaturas que se registran en el océano como combustible para desarrollarse e intensificarse.
En esa interacción océano-atmósfera es donde radica la creciente amenaza para la República Dominicana. La isla, y las demás que componen las Antillas, están rodeadas del inmenso océano Atlántico lo que nos coloca en la ruta directa de los sistemas tropicales que se generan en África y que tienen el potencial de convertirse en huracanes.
En una temporada de huracanes considerada normal se forman 12 tormentas tropicales, 6 huracanes, de los cuales 3 alcanzan categorías extremas. Este dato relevante pone de manifiesto el cambio dramático que ha experimentado el clima en la región atlántica y más aún en las épocas ciclónicas.
Lo más preocupante para nuestro caso es el incremento vertiginoso en el riesgo de que los huracanes de gran intensidad, categoría 3, 4 o 5, impacten directamente o transiten muy cerca de La Hispaniola, provocando grandes daños materiales, pérdida de vidas y desequilibrio en la economía nacional.
El incremento de las temperaturas en el Mar Caribe como en el Océano Atlántico, muy próximo al territorio dominicano, agrega un factor adicional desde las primeras semanas del inicio de la temporada de huracanes. Actualmente, tenemos indicadores de 27 y 28 grados centígrados en la región caribeña, suficiente para tornar más favorables las condiciones para que cualquier onda tropical pueda fortalecerse como ciclón. La temperatura promedio para que se forme una tormenta es de 26,5 °C.
Pero el panorama luce sombrío para los siguientes años, de acuerdo a las previsiones de los especialistas en cambio climático, quienes afirman que dentro de los próximos diez años las temperaturas globales podrían incrementar entre uno y dos grados.
Esta proyección debe mover el accionar en dos frentes: el de la población, que necesariamente tendrá que disponer de planes familiares preventivos en momentos de desastres climáticos; y el del gobierno, que deberá invertir recursos económicos y humanos idóneos para diseñar políticas que se enfoquen más en prevenir los efectos desastrosos de los fenómenos meteorológicos que en emplear grandes sumas de dinero en recuperar los daños provocados a la población