La Barquita
Las condiciones de vida de las familias que viven en la orilla del río Ozama ameritan, es innegable, una intervención humanitaria de parte de las autoridades. No es la primera vez, ni será la última vez que se necesite.
Ahora bien, reconociendo que es necesario y que los habitantes de La Barquita merecen una mejor suerte, ¿no hay que preguntarse cómo vamos a evitar que eso se repita una y otra vez?
¿Qué medidas se van a adoptar para proteger las riberas de los ríos de nuevas invasiones como manera de proteger las vidas de los que las invaden? ¿Cuándo vamos a tener un ordenamiento urbano que se respete, unas instituciones municipales que cumplan con su papel?
Si hay dinero para rescatar barriadas enteras, también hay dinero para hacer las cosas bien. La falta de instituciones fuertes, respetables y respetadas, pone en riesgo la vida de los más pobres y encarece la vida de todos los ciudadanos, que una vez cada tantos años, tiene que sufragar acciones tan importantes como la que ahora se va a llevar a cabo en La Barquita.
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