La educación desde la perspectiva de la complejidad
La aplicación de la razón nos empuja a una realidad de incertidumbres, interrogantes y falsos conocimientos, convirtiendo los espacios de enseñanza en aniquiladores de la esencia del saber. Se enseña lo que no se sabe, y no se sabe lo que se enseña. Surge ahí la interrogante: ¿Qué es significativo y qué no? La significancia parecería ser relativa, atendiendo al patrón de desarrollo antropophicobiosociofisiológicogenico del individuo que observa determinada realidad.
El contacto del observador con lo observado produce una nueva situación compleja que puede adoptar múltiples formas. En este sentido, los espacios de aprendizajes (aulas) son sistemas complejos en miniatura, donde convergen diversos mundos en formación (personalidad de los estudiantes adolescentes). El desarrollo de la capacidad de comprender a tempranas edades, sitúa al individuo en ventaja para enfrentarse a una sociedad que se mantiene en constante evolución. La educación desde la perspectiva de la complejidad persigue formar un individuo capaz de comprender la dinámica evolutiva del mundo, consciente de que no existe una receta única para solucionar los problemas y de que siempre hay espacio para una nueva posibilidad.
Jacques Delors, (2007), plantea: "La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser". Aunque los cuatro pilares de la educación representan un avance consciente importante, falta señalar el pilar más importante: aprender a comprender. Si no se comprende lo que se aprende, la utilidad de lo aprendido es cuestionable. En muchas ocasiones aprendemos cosas que no comprendemos. En este sentido, se plantea la siguiente reformulación de los cuatro pilares de Jacques Delors.
Aprender a comprender, comprender para aprender.
Para que el aprendizaje juegue su papel de transformar la realidad, es importante que se comprenda lo que se aprende. Cuando comprendemos lo que aprendemos, el entorno observado se enriquece, pues lo aprendido puede ser aplicable a mejorar situaciones o a mejorar la calidad de vida del individuo. Cuando se comprende, se produce un conocimiento racionalizado y consciente de la realidad observada. En este sentido, no se puede aprender sin comprender, ni comprender sin aprender. Si se comprende, entonces se aprende.
Comprender para conocer. Cuando comprendo una realidad determinada, puedo conocer con mucha mayor precisión cada uno de sus componentes. Si comprendo lo que voy a conocer podré mantener la esencia de lo que conozco, respetar sus diferentes formas, sus valores, sus creencias, sin entrar en prejuicios de ninguna clase. Estaríamos reconociendo que un átomo, por pequeño que parezca, es complejo dentro de su individualidad, y que una molécula se podrá descomponer y luego descomponer cada una de sus partes.
Comprender para aprender a construir.
Cuando comprendo la realidad que debo construir o reconstruir, entonces puedo accionar de manera reflexiva, construyendo lo que se debe no lo que se quiere, teniendo plena convicción de que el deber debe estar por encima del placer (en muchos casos). Cuando comprendo la esencia del ser humano y su ciclo vital, estaría en condición de vivir el presente, construyendo para el futuro, tratando de realizar un aporte significativo a la humanidad y tratar por todos los medios de no pasar por el mundo sin dejar su huella. Cuando se comprende para aprender a construir, no se destruye.
Comprender para aprender a vivir juntos.
Consiste respetar los derechos de los demás, y con ello ganamos el respeto hacia nosotros mismos. Somos entes sociales, y por nuestra propia naturaleza necesitamos vivir en sociedad, es por ello que se necesita comprender el funcionamiento de las sociedades y del individuo como ente complejo para entonces prepararnos a convivir en una sociedad donde todos comprendan por qué forman parte de la comunidad a la que pertenecen y cuál es su rol en la misma. Cuando se comprende para aprender a vivir juntos, se respetan los valores, la vida, la integridad de los demás y vemos a los demás asumiéndonos como parte de un todo.
Comprender lo que soy para aprender lo que quiero ser.
Para saber lo que quiero ser, debo tener plena conciencia de lo que soy, es por ello que debo comprender lo que soy para aprender lo que quiero ser. Hoy somos el resultado de lo que hicimos ayer, mañana seremos el resultado de lo que hacemos hoy, es por ello que si no se está conforme con lo que se es, se debe cambiar la estrategia. Para cambiar la estrategia debo situarme en el presente y comprender lo que soy para encaminar mis esfuerzos a lo que quiero ser.
De la interacción con la realidad de manera consciente surge el verdadero conocimiento. La comprensión juega un papel determinante en el aprendizaje, el verdadero conocimiento consiste en comprender para luego aprender.
Hoy día existe la necesidad de revolucionar las estrategias de enseñanza, pero no con nuevos aparatos tecnológicos insertados al proceso; sino cambiando los paradigmas y esquemas mentales de los facilitadores pues desde los procesos de la complejidad existen elementos internos y externos a la situación que se presenta. La tecnología sin cambios de paradigmas puede ser un atrofiador del proceso pedagógico.
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