La transformación urbana de Moca
En el devenir de las comunidades se presentan hechos puntuales que dan la oportunidad para transformarlas, o dejarlos pasar y que todo siga con la inercia de antes. En Moca se acaba de autorizar la demolición de la cárcel ubicada en el recinto de la fortaleza 2 de Mayo, construida en 1953. Ese es un hecho puntual.
Los diversos intereses ya están en pugna: unos por utilizar los terrenos para construir viviendas, otros para levantar edificaciones gubernamentales, o centros de entretenimiento, o de cultura, o de comercio, o de transporte. También existe un proyecto muy bien estructurado.
Cual que fuere lo que se hiciere, debería levantarse guiado por un plan maestro de alto vuelo, que tenga en cuenta la necesidad de ir creando una ciudad más cálida y apropiada para la convivencia humana.
Desde la lejanía contemplo a mi pueblo natal sometido a la compresión del espacio, que equivale a reducir las avenidas de crecimiento del espíritu. El pueblo se ha quedado anclado con sus calles angostas, repleto de ruidos de escapes de motores, y desprovisto de espacios públicos de mayor escala. Moca necesita de lugares abiertos, que al mismo tiempo resalten sus aspectos históricos y culturales.
Hace un tiempo hice una propuesta, que reitero en esta ocasión: delimitar un espacio, peatonal y verde, en el área en que se encuentra la Iglesia Corazón de Jesús, patrimonio monumental. En esa área también están ubicados el Teatro Don Bosco, la casa que fuera de Antonio de la Maza Vásquez, héroe nacional, la casa de Donato Bencosme, mártir de la tiranía, y la de Vicente de la Maza, participante en la Gesta del 26 de julio. Además, ahí mismo están localizados la Plaza Hermanos de la Maza, el mural conmemorativo de hechos históricos de la comunidad, y las instalaciones deportivas de los salesianos.
En Moca no hay ningún otro lugar en que coincidan y coexistan tantos elementos singulares y emblemáticos. De lo que se trata es de delimitar un espacio en ese lugar que sea peatonal y verde, en el que haya museos conmemorativos de la participación de los mocanos en la hazaña del 30 de Mayo, y en la lucha por las libertades, tan característica de nuestro pueblo, que quede integrado a las actividades religiosas y culturales (iglesia y teatro), y deportivas.
A lo anterior se agrega el traslado de los restos del Presidente Horacio Vásquez a ese sitio, por ser parte de la misma familia Vásquez vinculada a hechos históricos, colocándolos ya sea en la iglesia, o en un panteón a ser construido con esa finalidad.
Esta idea puesta en manos de arquitectos urbanistas que sueñen con quedar inmortalizados por la gratitud de la colectividad, podría dar a la ciudad un aspecto distinto, con espacios más abiertos.
De manera que, se tendrían dos posibilidades, no excluyentes, sino complementarias. Ambas representan oportunidades para cambiar y mejorar el perfil urbano de la ciudad.
Por un lado, la demolición de la cárcel 2 de Mayo dejaría disponible un terreno propicio para desarrollar un proyecto múltiple, con visión integradora, que convierta en avenida en ese tramo a la antigua carretera Duarte. Es apropiado que a ese lugar se le bautice, como ya han apuntado algunos, con el nombre de Plaza 2 de Mayo, en honor al primer grito de restauración de la independencia nacional. Al ayuntamiento le correspondería establecer las normas que obliguen a dejar espacios verdes entre las edificaciones a levantarse y las aceras, y moderar la densidad.
Por otro lado, las autoridades de Moca, congresuales, municipales, y gubernativas, podrían motivarse a impulsar el proyecto de crear el espacio que aquí se sugiere, situado alrededor de la Iglesia Corazón de Jesús, que podría bautizarse con el nombre de Plaza 30 de Mayo, lo que podría materializarse mediante la conformación de un patronato mixto, que le de seguimiento y continuidad.
Si estos sueños se convirtieran algún día en realidad, el conjunto compuesto por la futura Plaza 30 de Mayo, el proyectado Museo 26 de julio, a ser erigido en la casa donde fue ajusticiado Lilís, el Museo Ramón Cáceres Vásquez, en Estancia Nueva, el santuario de la Iglesia del Rosario, y la eventual Plaza 2 de Mayo, junto a la designación de algunas calles en peatonales, constituiría un circuito cultural e histórico de mucho atractivo, arraigo, peso específico, e interés, tanto para visitantes como para los propios mocanos.
De esa forma se estarían matando varios pájaros de un tiro, ahora que los cartuchos están caros y muy escasos.
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