LÍder opositor
Todo sistema que se precie de democrático necesita de una oposición responsable y fuerte, comprometida con el desarrollo político del país y sus avances institucionales. La oposición, para ejercer fielmente ese papel, no puede ser obstructiva.
El propósito de hacer oposición es poder constituirse en gobierno en las próximas elecciones. Bloqueando sólo gana la mal querencia de los votantes. El camino más rápido al poder lo consigue aportando ideas, nuevas formas, que demuestren que se tiene verdadera vocación de mando.
El líder opositor tiene que tener tanta apertura al diálogo como fortaleza ideológica. No puede ser excluyente ni sectario, porque como líder tendrá que armar coaliciones, negociar acuerdos y pactar en favor de los mejores intereses del país, aunque sean medidas amargas.
En esas circunstancias es que se ejerce el liderazgo opositor. Ni más ni menos.