Aída Cartagena portalatín, mocana, una poetisa de siempre

“Ausencia tuya nunca ha estado sola: tu recuerdo es el pasaporte de mis viajes. / Si tu ausencia fuera la ausencia de los otros,/ y te presintiera como estrella lejana, vacilante,/ entonces, no sería tu ausencia la ausencia,/ sería el dolor de la muerte...” (DE LA AUSENCIA TUYA)

Aída Cartagena ha sido una de las más grandes y mejores poetas dominicanas y su poema UNA MUJER ESTÁ SOLA, es un decir de las tantas mujeres que luchamos solas y sin ayuda de nadie. “Una mujer está sola, sujetando con sus sueños, /los sueños que le restan y todo el cielo de Antillas./ Seria y callada frente al mundo que es una piedra humana, móvil, a la deriva, /perdido el sentido de la palalbra propia, de su palabra inútil...” Con este poema luchó por las mujeres de todo el mundo para lograr sus metas.

Entre sus grandes preocupaciones estaba el ser humano y sus limitaciones para disfrutar de la libertad. Sus primeras publicaciones fueron a través de la Poesía Sorprendida y los Cuadernos Dominicanos de la Cultura. Ganó su fama mundial a partir de su gran poema “Una Mujer está sola, en 1953 y luego creó la revista Brigadas Dominicanas y la serie de cuadernos conocidos como Colección Baluarte. En ambas revistas se abrió un espacio de literature crítica que la sociedad de entonces exigía.

Yo, como mocana, la conocí a ella y toda su familia. La perseguía en literature cuando vivía en Santo Domingo. Viajó y viajó por muchos lugares del mundo; fue Doctora en Humanidades en la UASD e hizo un postgrado de Museología y Teoría de Artes Pláticas, en París. Formó parte de “La Poesía Sorprendida”. Fue y ha continuado siendo una poetisa de vuelos líricos muy notables.

Su obras: Poesía: Vispera del Sueño; Desvelados Sentidos; Meditación; Sed de Dolor; Tarde en el Parque; Sangre sin Nombre; Sueño de Luna; LLanto de LLanto; Poema de Etermidad; De la Ausencia Tuya; Infancia en el Recuerdo; Cómo llorar la Muerte de una Rosa, y muchos más.- Cuentos y Novelas: Víspera del Sueño; Del Sueño al Mundo; LLámame Verde; La Tarde en que Murió Estefanía; José Vela Zanetti, y otras tantas novellas y cuentos y además Ensayos.

A los mocanos que la busquen en sus libros o, como ahora, en su computadora, y reciten sus poemas cuando se sienten a saborear un café, cuando estén tristes, porque ella le traerá recuerdos agradables. Y también a los demás, a esos que les encanta leer, pues Aída Cartajena es un recuerdo que renace en nuestra alma y arropa con orgullo nuestro corazón.