Arritmia histórica, ¿cuál arritmia?
Desde hace unos treinta años ha venido repitiéndose en nuestras escuelas secundarias y cátedras universitarias, así como en incontables artículos y libros, la tesis de que la reconquista de Santo Domingo, en 1809, por Juan Sánchez Ramírez y sus seguidores, es indicador de una "arritmia histórica" que puso el país de nuevo en manos de España cuando las demás colonias hispanoamericanas buscaban independizarse de su metrópoli.
Esta tesis fue cuestionada recientemente durante la celebración de un seminario internacional organizado por la Academia Dominicana de la Historia, la Universidad de La Habana y la Fundación Global Democracia y Desarrollo para examinar y discutir las conexiones entre la independencia de Hispanoamérica y la invasión napoleónica a España en 1808.
El autor de esta tesis fue el escritor Juan Bosch, quien la expuso en varias publicaciones suyas, particularmente en uno de sus libros titulado "Composición Social Dominicana", un original ensayo publicado por primera vez en 1970 que con el correr de los años se convirtió en una de las obras más leídas acerca de la historia social dominicana.
Los seminarios, simposios y talleres académicos son varios de los muchos métodos que existen para encontrar nuevas relaciones entre hechos conocidos o pocos conocidos, así como para revisar el conocimiento establecido en determinadas disciplinas humanísticas o científicas.
Muchas veces los participantes en estos eventos entran a las sesiones convencidos de determinadas tesis y, gracias al aporte de nuevos datos o de nuevos razonamientos, salen de allí con nuevos conocimientos o nuevos elementos para continuar sus investigaciones.
Algo así ocurrió con el tema de la llamada Reconquista dominicana, pues al escuchar cada una de las importantes ponencias allí presentadas uno de los participantes observó que el retorno de Santo Domingo a España en 1809 no fue un evento atípico separado de la historia hispanoamericana ya que en aquellos momentos (1808-1809) lo que se debatía en el seno de las élites coloniales era decidir entre apoyar al régimen invasor francés en España o luchar por mantenerse fieles a la monarquía.
Este problema fue resuelto con una rápida guerra en Santo Domingo y por medio de las intrigas políticas en Buenos Aires, en donde la presencia de autoridades francesas a la cabeza del gobierno colonial sirvió de catalizador para la toma del poder en nombre del rey y de España.
La otra disyuntiva, de igual peso político, era decidir entre la instalación de juntas provisionales de gobierno con autonomía política y representación popular, o mantener las autoridades constituidas (virreyes, audiencias, intendentes, capitanes generales, gobernadores).
Este problema produjo serias confrontaciones entre autonomistas y absolutistas que, eventualmente, llevaron al derrocamiento de las autoridades constituidas en algunas de las capitales coloniales. Los autonomistas, en general, representaban los intereses criollos, en tanto que los absolutistas tendían a representar los intereses de los peninsulares.
Ambos grupos, sin embargo, en 1808 y 1809, no habían madurado lo suficiente para lanzarse a la lucha abierta por la emancipación de sus colonias para constituir naciones independientes, y por ello ambos grupos coincidían en mantenerse fieles a la monarquía de Fernando VII.
Sin negar que desde antes de la invasión napoleónica hubiera fuerzas en movimiento que llevarían luego a la independencia de Hispanoamérica, como pudo ser el caso de Francisco Miranda en Venezuela, lo que dice la cronología, sin embargo, es que no fue hasta 1810 cuando esas fuerzas pudieron organizarse en varios movimientos que dieron inicio a lo que se conoce como la "primera guerra de independencia hispanoamericana".
Es importante conocer la cronología de los hechos para poder entender más claramente su dinámica y colocar en una perspectiva apropiada el movimiento de la Reconquista dominicana encabezado por Juan Sánchez Ramírez.
Al observar la sucesión de los acontecimientos desatados en Hispanoamérica por la invasión napoleónica salta a la vista claramente que la lucha abierta por la independencia comenzó en firme a partir de 1810, y que durante los dos años anteriores (1808-1809) casi todas las colonias españolas compartieron inquietudes comunes y respondieron de manera muy similar a la crisis de la monarquía española.
En este sentido, la Reconquista de Santo Domingo, lejos de ser un ejemplo de "arritmia histórica", constituyó un caso más de la marcha común de la historia latinoamericana.
Veamos primero la cronología:
Buenos Aires, 1806: Un escuadrón naval británico ataca la ciudad y la ocupa brevemente, pero milicias criollas al mando de Santiago Jacques "Santiago" Liniers, un oficial naval nacido en Francia, contraatacan y toman la ciudad. Ante la incompetencia del Virrey de Río de la Plata, Liniers queda al mando de la situación y tiene que enfrentar un segundo ataque británico en 1807. En consecuencia, una junta de notables criollos encabezada por Manuel Belgrano depone al virrey y nombra a Liniers en su lugar.
Coro, Venezuela, 1806: El criollo ilustrado Francisco de Miranda, inspirado por las ideas revolucionarias de Estados Unidos y Francia, desembarca con un contingente militar tratando de levantar la población a favor de la independencia, pero no obtiene respaldo de la población local y se ve obligado a retirarse a las Antillas británicas.
Madrid, 1808: Tropas napoleónicas invaden España. El rey Carlos IV abdica a favor de su hijo Fernando VII quien, a su vez, también abdica el trono que es ocupado por José I, hermano de Napoleón Bonaparte.
España, 1808: En protesta por la invasión francesa, el pueblo madrileño se rebela el 2 de mayo. A pesar de la violenta represión militar, esta revuelta da inicio a un generalizado movimiento de resistencia contra los franceses en toda la península ibérica conocido como la "guerra de la independencia" española.
Sevilla 1808: El 25 de septiembre los nacionalistas españoles establecen una Junta Central Gubernativa para coordinar las acciones de docenas de juntas monárquicas similares organizadas en los principales pueblos y ciudades españolas en contra de los franceses, y para gobernar a España en nombre del depuesto rey Fernando VII.
Santo Domingo, 1808: La noticias del levantamiento antifrancés en España llegan a la colonia de Santo Domingo gobernada entonces por tropas francesas desde 1802. Un ganadero criollo, con auxilio del gobierno de Puerto Rico, organiza la lucha armada para independizar a Santo Domingo del dominio francés y retornar esta colonia a España.
Montevideo, 1808: Ante las noticias de la invasión francesa a España, los líderes criollos encabezados por el gobernador español organizan una junta de gobierno con el propósito de retirar a Uruguay del control de Buenos Aires, entonces gobernado por el ahora Virrey Jacques Santiago Liniers, a quien acusaban de ser pro-francés. Meses más tarde, Liniers es reemplazado con un nuevo
virrey nombrado por la llamada Junta Central Gubernativa de Sevilla.
México, 1808: El 16 de julio llegan las noticias de los acontecimientos de Madrid. En las semanas siguientes llegan a México los enviados de las juntas gubernativas españolas de Oviedo y Sevilla buscando el apoyo de este virreinato para luchar contra los franceses y tratar de reponer en el trono a Fernando VII.
Criollos y peninsulares se dividen en México ante la disyuntiva de apoyar a cualquiera de esas juntas. Los criollos organizados en el ayuntamiento presionan al Virrey José de Iturrigaray para que asuma de manera autónoma el gobierno en nombre del Rey Fernando VII.
Autonomistas y absolutistas discuten el futuro del virreinato hasta que, finalmente, la Audiencia de México depone al virrey, el 16 de septiembre de 1808, y establecen un gobierno militar apoyado en tropas españolas, también en nombre de Fernando VII.
Caracas, 1808. La población se rebela contra la llegada de unos emisarios franceses. Tanto criollos como peninsulares exigen en noviembre la creación de una junta de gobierno local para gobernar en nombre del rey Fernando VII. El Capitán General Juan las Casas reprime esas iniciativas.
Quito, 1808: En diciembre se celebran reuniones conspirativas para responder a la ocupación napoleónica de España. Los sospechosos son arrestados y luego liberados por falta de pruebas, pero al año siguiente, el 10 de agosto de 1809, la rebelión estalla y sus líderes establecen una junta de gobierno a favor del rey Fernando VII. Esta junta fue combatida desde Bogotá y Lima, y colapsó en octubre. El presidente de la Audiencia volvió a desempeñar sus funciones en nombre de España.
Bogotá, 1808: El virrey de Nueva Granada sostiene su legitimidad aceptando la autoridad de la Junta Central Gubernativa de Sevilla y declarando que gobierna en nombre del rey Fernando VII. En octubre del año siguiente envía tropas a Quito para deponer la junta provisional y reinstalar al Presidente de la Audiencia.
Chile, 1808: La población realiza manifestaciones a favor de Fernando VII al conocerse las noticias de la invasión francesa a España. Discusiones entre criollos y peninsulares acerca de la conveniencia o no de instalar una junta provisional gubernativa en esta colonia. El gobierno continúa en manos del Capitán General.
Puerto Rico, 1808: Gobierno colonial continúa bajo el gobernador Toribio Montes, leal a Fernando VII y a España. Éste envía ayuda a "patriotas" dominicanos que intentan arrancar a Santo Domingo del dominio francés para devolverlo a la "Madre Patria".
Cuba, 1808: Gobierno colonial continúa bajo el Capitán General Salvador de Muro, Marqués de Someruelos, leal a Fernando VII y a España.
Buenos Aires, 1809: El día 1 de enero los españoles peninsulares de la ciudad intentan un golpe de Estado contra el virrey Liniers por considerarlo simpatizante de Napoleón y los franceses. Esta conspiración fracasa, pero eventualmente Liniers es removido por la Junta de Sevilla. El nuevo virrey sustituto llega a gobernar en nombre de Fernando VII.
Caracas, 1809: Las tensiones continúan entre criollos y peninsulares, autonomistas y absolutistas, y el 25 de mayo la Audiencia destituye al Capitán General. En vez de crear una junta de gobierno, la Audiencia declara su lealtad al rey Fernando VII y asume los poderes del Capitán General depuesto.
La Paz, 1809. El 16 de julio los criollos del cabildo de esta ciudad deponen al Intendente encargado del gobierno acusándolo de poca lealtad hacia Fernando VII, e instituyen una junta promonárquica. Esta junta fue derrocada por una expedición militar enviada desde Lima al año siguiente.
Como se ve, entre mayo de 1808 y mayo de 1810, Hispanoamérica y Santo Domingo marcharon a ritmo similar, esto es, instalando gobiernos provisionales o manteniendo a las autoridades establecidas, pero pronunciándose siempre en contra de los franceses y a favor de la monarquía española representada simbólicamente por el depuesto rey Fernando VII.
Continuaremos.
Los seminarios, simposios y talleres académicos son varios de los muchos métodos que existen para encontrar nuevas relaciones entre hechos conocidos o pocos conocidos, así como para revisar el conocimiento establecido en determinadas disciplinas humanísticas o científicas.
Muchas veces los participantes en estos eventos entran a las sesiones convencidos de determinadas tesis y, gracias al aporte de nuevos datos o de nuevos razonamientos, salen de allí con nuevos conocimientos o nuevos elementos para continuar sus investigaciones.
Algo así ocurrió con el tema de la llamada Reconquista dominicana, pues al escuchar cada una de las importantes ponencias allí presentadas uno de los participantes observó que el retorno de Santo Domingo a España en 1809 no fue un evento atípico separado de la historia hispanoamericana ya que en aquellos momentos (1808-1809) lo que se debatía en el seno de las élites coloniales era decidir entre apoyar al régimen invasor francés en España o luchar por mantenerse fieles a la monarquía.
Este problema fue resuelto con una rápida guerra en Santo Domingo y por medio de las intrigas políticas en Buenos Aires, en donde la presencia de autoridades francesas a la cabeza del gobierno colonial sirvió de catalizador para la toma del poder en nombre del rey y de España.
La otra disyuntiva, de igual peso político, era decidir entre la instalación de juntas provisionales de gobierno con autonomía política y representación popular, o mantener las autoridades constituidas (virreyes, audiencias, intendentes, capitanes generales, gobernadores).
Este problema produjo serias confrontaciones entre autonomistas y absolutistas que, eventualmente, llevaron al derrocamiento de las autoridades constituidas en algunas de las capitales coloniales. Los autonomistas, en general, representaban los intereses criollos, en tanto que los absolutistas tendían a representar los intereses de los peninsulares.
Ambos grupos, sin embargo, en 1808 y 1809, no habían madurado lo suficiente para lanzarse a la lucha abierta por la emancipación de sus colonias para constituir naciones independientes, y por ello ambos grupos coincidían en mantenerse fieles a la monarquía de Fernando VII.
Sin negar que desde antes de la invasión napoleónica hubiera fuerzas en movimiento que llevarían luego a la independencia de Hispanoamérica, como pudo ser el caso de Francisco Miranda en Venezuela, lo que dice la cronología, sin embargo, es que no fue hasta 1810 cuando esas fuerzas pudieron organizarse en varios movimientos que dieron inicio a lo que se conoce como la "primera guerra de independencia hispanoamericana".
Es importante conocer la cronología de los hechos para poder entender más claramente su dinámica y colocar en una perspectiva apropiada el movimiento de la Reconquista dominicana encabezado por Juan Sánchez Ramírez.
Al observar la sucesión de los acontecimientos desatados en Hispanoamérica por la invasión napoleónica salta a la vista claramente que la lucha abierta por la independencia comenzó en firme a partir de 1810, y que durante los dos años anteriores (1808-1809) casi todas las colonias españolas compartieron inquietudes comunes y respondieron de manera muy similar a la crisis de la monarquía española.
En este sentido, la Reconquista de Santo Domingo, lejos de ser un ejemplo de "arritmia histórica", constituyó un caso más de la marcha común de la historia latinoamericana.
Veamos primero la cronología:
Buenos Aires, 1806: Un escuadrón naval británico ataca la ciudad y la ocupa brevemente, pero milicias criollas al mando de Santiago Jacques "Santiago" Liniers, un oficial naval nacido en Francia, contraatacan y toman la ciudad. Ante la incompetencia del Virrey de Río de la Plata, Liniers queda al mando de la situación y tiene que enfrentar un segundo ataque británico en 1807. En consecuencia, una junta de notables criollos encabezada por Manuel Belgrano depone al virrey y nombra a Liniers en su lugar.
Coro, Venezuela, 1806: El criollo ilustrado Francisco de Miranda, inspirado por las ideas revolucionarias de Estados Unidos y Francia, desembarca con un contingente militar tratando de levantar la población a favor de la independencia, pero no obtiene respaldo de la población local y se ve obligado a retirarse a las Antillas británicas.
Madrid, 1808: Tropas napoleónicas invaden España. El rey Carlos IV abdica a favor de su hijo Fernando VII quien, a su vez, también abdica el trono que es ocupado por José I, hermano de Napoleón Bonaparte.
España, 1808: En protesta por la invasión francesa, el pueblo madrileño se rebela el 2 de mayo. A pesar de la violenta represión militar, esta revuelta da inicio a un generalizado movimiento de resistencia contra los franceses en toda la península ibérica conocido como la "guerra de la independencia" española.
Sevilla 1808: El 25 de septiembre los nacionalistas españoles establecen una Junta Central Gubernativa para coordinar las acciones de docenas de juntas monárquicas similares organizadas en los principales pueblos y ciudades españolas en contra de los franceses, y para gobernar a España en nombre del depuesto rey Fernando VII.
Santo Domingo, 1808: La noticias del levantamiento antifrancés en España llegan a la colonia de Santo Domingo gobernada entonces por tropas francesas desde 1802. Un ganadero criollo, con auxilio del gobierno de Puerto Rico, organiza la lucha armada para independizar a Santo Domingo del dominio francés y retornar esta colonia a España.
Montevideo, 1808: Ante las noticias de la invasión francesa a España, los líderes criollos encabezados por el gobernador español organizan una junta de gobierno con el propósito de retirar a Uruguay del control de Buenos Aires, entonces gobernado por el ahora Virrey Jacques Santiago Liniers, a quien acusaban de ser pro-francés. Meses más tarde, Liniers es reemplazado con un nuevo
virrey nombrado por la llamada Junta Central Gubernativa de Sevilla.
México, 1808: El 16 de julio llegan las noticias de los acontecimientos de Madrid. En las semanas siguientes llegan a México los enviados de las juntas gubernativas españolas de Oviedo y Sevilla buscando el apoyo de este virreinato para luchar contra los franceses y tratar de reponer en el trono a Fernando VII.
Criollos y peninsulares se dividen en México ante la disyuntiva de apoyar a cualquiera de esas juntas. Los criollos organizados en el ayuntamiento presionan al Virrey José de Iturrigaray para que asuma de manera autónoma el gobierno en nombre del Rey Fernando VII.
Autonomistas y absolutistas discuten el futuro del virreinato hasta que, finalmente, la Audiencia de México depone al virrey, el 16 de septiembre de 1808, y establecen un gobierno militar apoyado en tropas españolas, también en nombre de Fernando VII.
Caracas, 1808. La población se rebela contra la llegada de unos emisarios franceses. Tanto criollos como peninsulares exigen en noviembre la creación de una junta de gobierno local para gobernar en nombre del rey Fernando VII. El Capitán General Juan las Casas reprime esas iniciativas.
Quito, 1808: En diciembre se celebran reuniones conspirativas para responder a la ocupación napoleónica de España. Los sospechosos son arrestados y luego liberados por falta de pruebas, pero al año siguiente, el 10 de agosto de 1809, la rebelión estalla y sus líderes establecen una junta de gobierno a favor del rey Fernando VII. Esta junta fue combatida desde Bogotá y Lima, y colapsó en octubre. El presidente de la Audiencia volvió a desempeñar sus funciones en nombre de España.
Bogotá, 1808: El virrey de Nueva Granada sostiene su legitimidad aceptando la autoridad de la Junta Central Gubernativa de Sevilla y declarando que gobierna en nombre del rey Fernando VII. En octubre del año siguiente envía tropas a Quito para deponer la junta provisional y reinstalar al Presidente de la Audiencia.
Chile, 1808: La población realiza manifestaciones a favor de Fernando VII al conocerse las noticias de la invasión francesa a España. Discusiones entre criollos y peninsulares acerca de la conveniencia o no de instalar una junta provisional gubernativa en esta colonia. El gobierno continúa en manos del Capitán General.
Puerto Rico, 1808: Gobierno colonial continúa bajo el gobernador Toribio Montes, leal a Fernando VII y a España. Éste envía ayuda a "patriotas" dominicanos que intentan arrancar a Santo Domingo del dominio francés para devolverlo a la "Madre Patria".
Cuba, 1808: Gobierno colonial continúa bajo el Capitán General Salvador de Muro, Marqués de Someruelos, leal a Fernando VII y a España.
Buenos Aires, 1809: El día 1 de enero los españoles peninsulares de la ciudad intentan un golpe de Estado contra el virrey Liniers por considerarlo simpatizante de Napoleón y los franceses. Esta conspiración fracasa, pero eventualmente Liniers es removido por la Junta de Sevilla. El nuevo virrey sustituto llega a gobernar en nombre de Fernando VII.
Caracas, 1809: Las tensiones continúan entre criollos y peninsulares, autonomistas y absolutistas, y el 25 de mayo la Audiencia destituye al Capitán General. En vez de crear una junta de gobierno, la Audiencia declara su lealtad al rey Fernando VII y asume los poderes del Capitán General depuesto.
La Paz, 1809. El 16 de julio los criollos del cabildo de esta ciudad deponen al Intendente encargado del gobierno acusándolo de poca lealtad hacia Fernando VII, e instituyen una junta promonárquica. Esta junta fue derrocada por una expedición militar enviada desde Lima al año siguiente.
Como se ve, entre mayo de 1808 y mayo de 1810, Hispanoamérica y Santo Domingo marcharon a ritmo similar, esto es, instalando gobiernos provisionales o manteniendo a las autoridades establecidas, pero pronunciándose siempre en contra de los franceses y a favor de la monarquía española representada simbólicamente por el depuesto rey Fernando VII.
Continuaremos.
Es importante conocer
la cronología de
los hechos para poder
entender más
claramente su dinámica
y colocar en una
perspectiva apropiada
el movimiento de
la Reconquista
dominicana encabezado
por Juan Sánchez
Ramírez.
la cronología de
los hechos para poder
entender más
claramente su dinámica
y colocar en una
perspectiva apropiada
el movimiento de
la Reconquista
dominicana encabezado
por Juan Sánchez
Ramírez.
En portadaVer todos
Siete policías heridos en tiroteo en San Antonio, Texas
Juez escucha demanda a orden de Trump para eliminar la ciudadanía por nacimiento
Departamento de Justicia ordena investigar si las ciudades cumplen la estrategia migratoria de Trump
La obispa que desagradó a Trump no cree que deba disculparse por pedir compasión