Cuentan que la mujer se reúne con las lobas
Dicen que en nuestro interior está la libertad para movernos, para hablar, para crear, para enfadarnos y sin ella nos caemos en un lodo. Habrá que saber cuando fue que se caminó con libertad. Es real que los problemas no le permitan a la mujer vivir con amplitud y le toque estar en un desierto donde le es difícil encontrar un camino que la lleva a donde quiera ir. Ve que el lugar está vació, pero ahí hay un árbol con una flor brillante, aunque a muchos kilómetros. Cuando esté dispuesta a buscar su libertad encontrará una casita bonita, que durante largo tiempo la esperaba. Al entrar, luego de horas de silencio, meditando y revisando su pasado, mirando al futuro, encontrará la luz.
Hay que dejar caer lo que tiene que caer. Saber que habrá cambios entre un pasado no lejano y lo que acaba de llegar. Así se llega a la madurez, sin quedarse o marcharse al mismo tiempo. Hay que dejar que desparezca la niña dulce, frágil, para que nazca la autoridad en la mujer. Entonces, la elaboración de nuevos planes, el cruce por otro camino, aumenta la libertad que se quiere y se lleva dentro. Saber quién eres y lo que quieres ser. Prestar atención a lo que se desea borrar, cosas útiles e inútiles, constructivas y destructivas, usar el oído interior, cuidar la imprudencia y que los límites sean importantes, no ser temeraria, y aunque se sabe que no es fácil mantener el equilibrio, es bueno saber que, aunque se cometan errores, estos sirvan de enseñanza. Cuidarse, no dejarse arrastrar, tener la calma, la discreción, los cuales son cosas que salvan de los vicios, las malas compañías, y con esto se siente el corazón, sus dotes y sus limitaciones. “Dicen que hay un lugar en el desierto en el que el espíritu de las mujeres y el de las lobas se reúnen a través del tiempo”. Todo lo que escribo en este artículo lo he leído en el libro “Mujeres que corren con lobos”, de Clarissa Pinkola. En la que nos dice también que no olvidemos los gemelos fundadores de Roma que amantó una loba. Y no dices que cantar significa utilizar la voz del alma porque la loba canta y es feliz y que su hogar es donde se junta el espíritu, la mente y el instinto.
La loba no tiene edad, es eterna, es una mujer salvaje con fuerza inimitable, infalible, con caudal de ideas y que las mujeres tenemos acceso a ella por medio de la meditación, cantar, la oración, la escritura, la pintura y la imaginación.