Historia y GenealogÍa
¿Para qué sirven hoy los estudios genealógicos?
La respuesta varía según quien la responda. Si usted le pregunta a un mormón, éste le dirá que la genealogía es importante para establecer los vínculos matrimoniales sagrados que habrán de ser reconocidos por el Señor cuando el Ángel de los Últimos Días toque su trompeta y llame a la resurrección a aquellos que habrán de ser salvados y que gozarán de la gloria eterna en compañía del Padre Celestial.
Dada la seriedad con que los mormones toman en serio su doctrina, hoy vemos que el Estado de Utah, en los Estados Unidos, se ha convertido en el mayor recipiente de datos genealógicos de todo el planeta, y que los mormones han estado enviando misiones por todo el mundo tratando de recuperar todos los datos genealógicos disponibles para concentrarlos en una gran base de datos planetaria fácilmente accesible mediante computadoras.
Gracias a la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días los métodos e instrumentos de búsqueda de la Genealogía se han modernizado y han avanzado enormemente en las últimas décadas. Hoy los genealogistas de valen de algunos programas computarizados de organización y búsquedas de datos derivados de los que originalmente promovieron o produjeron los mormones.
La Genealogía también sirve para mantener la continuidad de la conciencia familiar, la memoria dinástica. Por el lado privado, esta es una de las funciones de las sociedades, institutos y asociaciones genealógicas, pues para muchas personas la determinación de la ascendencia familiar es una materia de crucial importancia.
En países con sociedades democráticas la Genealogía tiende a tener un uso privado, pero en aquellas en las que la sucesión del poder político se determinaba por la consanguinidad y la comprobación del linaje directo, la Genealogía era el instrumento fundamental de la legitimidad política.
No pocas guerras padecieron esas sociedades por los conflictos producidos en la determinación de los herederos al trono, y de ahí que la Genealogía fuera, durante muchos siglos, casi equivalente a la Historia pues la historia de los pueblos se contaba entonces como historia de los reyes y sus familias.
Todavía sorprende a muchos lectores contemporáneos de historias europeas y asiáticas escritas antiguamente que en vez de narraciones sobre pueblos y sociedades, lo que encuentran son largas listas de reyes con sus linajes y familias reales. Por ello cuando historiadores de antaño buscaban explicaciones acerca de los problemas políticos y disputas territoriales lo que los mencionaban como principales causas eran los conflictos dinásticos.
Eso cambió hace tiempo y hoy, más de doscientos años después de la creación de las primeras repúblicas modernas (Estados Unidos, Francia, Haití y América Latina), nos parece extraño que la soberanía política dependiera tanto de la exactitud de los registros genealógicos, pero así fue y todavía sigue siendo así en aquellas sociedades en que todavía quedan monarquías constitucionales.
Por ello, la Genealogía anduvo siempre de la mano de la Historia, y podemos decir que durante mucho tiempo fue la más instrumental de todas las disciplinas auxiliares de la Historia. Es más, podríamos aventurarnos a decir que la Genealogía antecedió a la Historia porque antes de que los hombres contaran por escrito sus memorias, ya estaban registrando quiénes eran los descendientes de quiénes y cuáles eran los lazos de consanguinidad que establecían la legitimidad de las sucesiones políticas y familiares.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la sociedad taína que encontraron los europeos cuando Colón llegó a las Antillas. Aquí, en esta isla, a los españoles les quedó claro bien pronto que aun cuando la taína era una sociedad patriarcal en donde la autoridad principal descansaba en el marido, la herencia y la sucesión respondían a una organización matrilineal que consistía en lo siguiente:
"Al morir el padre o el cacique, en las familias importantes, la herencia y el poder político pasaba a su hijo mayor, pero a falta de éste pasaba al hijo o hija mayores de la hermana del muerto ´porque descían que aquél era más cierto sobrino o heredero (pues era verdad que lo parió su hermana).´ (Las Casas, Apologética historia sumaria). Esto era así debido a que el hijo de la hermana con toda seguridad llevaba sangre del muerto, por ser su hermana, pero dado que entre los nobles nitaínos la vida sexual era bastante abierta y las mujeres gozaban de una amplia libertad, no había seguridad de que los hijos de la mujer del hermano del muerto fueran hijos de este hermano y, por lo tanto, había peligro de que la herencia y la sucesión pasaran a un individuo con sangre ajena al clan y a la familia." (Moya Pons, La sociedad taína, 1973, pag. 11),
Como se ve, en el caso de la sociedad taína la Genealogía antecede a la Historia, aunque debo decir que a lo que antecede es a la historia escrita pues, según los cronistas, los areítos eran una forma que tenían los indígenas de narrar los acontecimientos pasados y contar su historia.
Dicho todo lo anterior, cambiemos ahora la pregunta y pasemos a interrogarnos por dónde andan hoy los estudios genealógicos.
Durante siglos la Genealogía ha utilizado los métodos tradicionales consistentes en consultar los archivos parroquiales y del registro civil y aprovecharlos para registrar los matrimonios y las uniones conyugales, los nacimientos y las muertes, para con las informaciones contenidas allí diseñar árboles dinásticos y familiares.
Por años, muchos genealogistas utilizaron tarjetas para asentar sus datos, luego de haber sustituido los álbumes y cuadernos familiares, y han validado la veracidad de sus informaciones mediante la comprobación documental. Todavía hoy se utilizan estos métodos.
La Genealogía dio un enorme paso de avance mediante la utilización de computadoras y la aparición de nuevos programas (software) para la organización de la información pues esos programas han acelerado la velocidad de la construcción de árboles familiares. Además, su amplia comercialización ha servido para ampliar el entusiasmo social por la práctica de esta disciplina. Alguna gente no conoce que mucho tiempo antes de estos avances técnicos, la Genealogía estuvo experimentando un profundo cambio que la ha colocado más cerca de las Ciencias Sociales. Este cambio comenzó muchas décadas antes de la aparición de las computadoras y es la mayor transformación que ha experimentado esa disciplina en siglos pues hace más de cincuenta años que los historiadores y demógrafos han venido diseñando nuevos métodos para utilizar los registros genealógicos de manera que sirvan también para explicar la dinámica social.
¿De qué métodos nuevos estamos hablando?
Como no puedo alargar demasiado este artículo, voy a mencionar solamente uno de los campos más fértiles de la moderna Genealogía pues éste se conecta directamente con la Historia y con la Demografía como disciplinas sociales. Me refiero a lo que hoy se conoce como Reconstitución de Familias y los llamados Estudios de Un Solo Lugar.
El método de reconstitución de familias tiene varios padres y arranca con la realización de algunos demógrafos de que es posible utilizar los datos genealógicos para penetrar aún más precisamente en las dinámicas sociales pertinentes a los patrones de nupcialidad, natalidad, mortalidad pues en los datos genealógicos hay suficiente información cuantitativa que debidamente analizada sirve para entender la demografía histórica de determinadas regiones y comunidades.
Por ejemplo, si usted compila todas las informaciones genealógicas pertenecientes a todas las familias existentes en una pequeña comunidad en la cual la emigración haya afectado poco la dinámica demográfica y logra relacionar las fechas de nacimiento, de matrimonio, fecha de bautismo, edades de matrimonio, edades de parto, las fechas de muerte, con otras variables disponibles extraídas de datos testamentarios, compras y ventas de propiedades registradas notarialmente, pago de impuestos, etc., entonces usted puede retratar la estructura y dinámica de esa comunidad tanto histórica como demográficamente.
Cuando usted realiza ese estudio en una sola comunidad, entonces se le llama "Estudio de Un Solo Lugar" (como le llaman los británicos y norteamericanos). También puede hacerlo a la manera de los historiadores demográficos italianos y llamarle "Microhistoria". No importa como se le llame, lo importante es entender que con los métodos de reconstitución de familias la Genealogía ha dado un enorme salto hacia delante y está logrando fusionarse con la Historia y la Demografía en un campo fronterizo con la Historia Demográfica que ni los demógrafos ni los historiadores habían soñado antes..
La Genealogía anduvo siempre de la mano de
la Historia, y podemos decir que durante mucho
tiempo fue la más instrumental de todas
las disciplinas auxiliares de la Historia.
Voy poner otro ejemplo. Supongamos que podemos tener acceso a los registros parroquiales y del registro civil de un poblado dominicano que se mantuvo relativamente aislado entre 1925 y 1950, y que logramos levantar el mapa genealógico de todas las familias existentes en aquella comunidad.
Si esos datos de los registros civiles y parroquiales los relacionamos con nuevos datos suplementarios, como por ejemplo, propiedad de la tierra y propiedades urbanas, disposiciones testamentarias y herencias, y datos similares, eso nos permitiría relacionar las variables demográficas con las variables económicas y llegar a explicar las relaciones existentes, por ejemplo, entre estatus socioeconómico y nupcialidad, o entre estatus socioeconómico y mortalidad, o entre estatus socioeconómico y mortalidad.
Si la comunidad esta afectada por migraciones, hacia dentro o hacia fuera, también es posible relacionar los datos genealógicos con el fenómeno migratorio y explicar quiénes emigran y por qué, y quiénes se quedan y por qué, y entre los que se quedan cuáles son las características estructurales de sus familias.
En un estudio como ése podríamos entonces determinar a qué edad se casan las mujeres y los hombres en función de su status social, y económico (si tienen propiedades o no, o sin ricos o no, o si son campesinos, o comerciantes o profesionales o artesanos). También es posible medir la fertilidad promedio de las mujeres y, con ello, determinar cuántos hijos por familia produce la comunidad según determinadas coyunturas, como por ejemplo, si hay abundancia de cosechas, guerras, acentuación de la actividad comercial, sequías.
De la misma manera, sería posible estimar las expectativas de vida, y hasta construir tablas de vida de la población, y relacionar la expectativa de vida de los sujetos según el acceso a la propiedad o según linajes o según épocas históricas. Como se ve, por medio de la aplicación de simples técnicas estadísticas podemos registrar hechos sociales que no son evidentes del simple estudio de las genealogías de familias individuales. Y así, de la gran masa de datos genealógicos primarios, combinados con datos suplementarios procedentes de otras fuentes, podemos descubrir muchos datos sociales implícitos, más no evidentes, en los registros que los genealogistas manejan tradicionalmente.
Los métodos de reconstitución de familias se han convertido en uno de los campos más fértiles de la demografía histórica desde que fueron enunciados en 1956 por los demógrafos franceses Louis Henry y Michel Fleury en su famosa obra De los registros parroquiales a la historia de la población, un manual para el saqueo y la explotación del antiguo registro del estado civil, y desde la fundación, en 1964, y desarrollo del conocido Grupo de Cambridge para la Historia de la Población y la Estructura Social, en Gran Bretaña.
Sintetizando: los estudios de reconstitución de familias, considerados como microhistoria o como estudios de comunidades en un solo caso, son una nueva frontera para el avance de la Genealogía y abren nuevos caminos para que esta disciplina pueda conectarse más cercanamente, con la Historia y la Demografía, de manera que deje de ser vista como una simple disciplina auxiliar de la Historia, como tradicionalmente se le ha considerado.
Gracias a la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días los métodos e instrumentos de búsqueda de la Genealogía se han modernizado y han avanzado enormemente en las últimas décadas. Hoy los genealogistas de valen de algunos programas computarizados de organización y búsquedas de datos derivados de los que originalmente promovieron o produjeron los mormones.
La Genealogía también sirve para mantener la continuidad de la conciencia familiar, la memoria dinástica. Por el lado privado, esta es una de las funciones de las sociedades, institutos y asociaciones genealógicas, pues para muchas personas la determinación de la ascendencia familiar es una materia de crucial importancia.
En países con sociedades democráticas la Genealogía tiende a tener un uso privado, pero en aquellas en las que la sucesión del poder político se determinaba por la consanguinidad y la comprobación del linaje directo, la Genealogía era el instrumento fundamental de la legitimidad política.
No pocas guerras padecieron esas sociedades por los conflictos producidos en la determinación de los herederos al trono, y de ahí que la Genealogía fuera, durante muchos siglos, casi equivalente a la Historia pues la historia de los pueblos se contaba entonces como historia de los reyes y sus familias.
Todavía sorprende a muchos lectores contemporáneos de historias europeas y asiáticas escritas antiguamente que en vez de narraciones sobre pueblos y sociedades, lo que encuentran son largas listas de reyes con sus linajes y familias reales. Por ello cuando historiadores de antaño buscaban explicaciones acerca de los problemas políticos y disputas territoriales lo que los mencionaban como principales causas eran los conflictos dinásticos.
Eso cambió hace tiempo y hoy, más de doscientos años después de la creación de las primeras repúblicas modernas (Estados Unidos, Francia, Haití y América Latina), nos parece extraño que la soberanía política dependiera tanto de la exactitud de los registros genealógicos, pero así fue y todavía sigue siendo así en aquellas sociedades en que todavía quedan monarquías constitucionales.
Por ello, la Genealogía anduvo siempre de la mano de la Historia, y podemos decir que durante mucho tiempo fue la más instrumental de todas las disciplinas auxiliares de la Historia. Es más, podríamos aventurarnos a decir que la Genealogía antecedió a la Historia porque antes de que los hombres contaran por escrito sus memorias, ya estaban registrando quiénes eran los descendientes de quiénes y cuáles eran los lazos de consanguinidad que establecían la legitimidad de las sucesiones políticas y familiares.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la sociedad taína que encontraron los europeos cuando Colón llegó a las Antillas. Aquí, en esta isla, a los españoles les quedó claro bien pronto que aun cuando la taína era una sociedad patriarcal en donde la autoridad principal descansaba en el marido, la herencia y la sucesión respondían a una organización matrilineal que consistía en lo siguiente:
"Al morir el padre o el cacique, en las familias importantes, la herencia y el poder político pasaba a su hijo mayor, pero a falta de éste pasaba al hijo o hija mayores de la hermana del muerto ´porque descían que aquél era más cierto sobrino o heredero (pues era verdad que lo parió su hermana).´ (Las Casas, Apologética historia sumaria). Esto era así debido a que el hijo de la hermana con toda seguridad llevaba sangre del muerto, por ser su hermana, pero dado que entre los nobles nitaínos la vida sexual era bastante abierta y las mujeres gozaban de una amplia libertad, no había seguridad de que los hijos de la mujer del hermano del muerto fueran hijos de este hermano y, por lo tanto, había peligro de que la herencia y la sucesión pasaran a un individuo con sangre ajena al clan y a la familia." (Moya Pons, La sociedad taína, 1973, pag. 11),
Como se ve, en el caso de la sociedad taína la Genealogía antecede a la Historia, aunque debo decir que a lo que antecede es a la historia escrita pues, según los cronistas, los areítos eran una forma que tenían los indígenas de narrar los acontecimientos pasados y contar su historia.
Dicho todo lo anterior, cambiemos ahora la pregunta y pasemos a interrogarnos por dónde andan hoy los estudios genealógicos.
Durante siglos la Genealogía ha utilizado los métodos tradicionales consistentes en consultar los archivos parroquiales y del registro civil y aprovecharlos para registrar los matrimonios y las uniones conyugales, los nacimientos y las muertes, para con las informaciones contenidas allí diseñar árboles dinásticos y familiares.
Por años, muchos genealogistas utilizaron tarjetas para asentar sus datos, luego de haber sustituido los álbumes y cuadernos familiares, y han validado la veracidad de sus informaciones mediante la comprobación documental. Todavía hoy se utilizan estos métodos.
La Genealogía dio un enorme paso de avance mediante la utilización de computadoras y la aparición de nuevos programas (software) para la organización de la información pues esos programas han acelerado la velocidad de la construcción de árboles familiares. Además, su amplia comercialización ha servido para ampliar el entusiasmo social por la práctica de esta disciplina. Alguna gente no conoce que mucho tiempo antes de estos avances técnicos, la Genealogía estuvo experimentando un profundo cambio que la ha colocado más cerca de las Ciencias Sociales. Este cambio comenzó muchas décadas antes de la aparición de las computadoras y es la mayor transformación que ha experimentado esa disciplina en siglos pues hace más de cincuenta años que los historiadores y demógrafos han venido diseñando nuevos métodos para utilizar los registros genealógicos de manera que sirvan también para explicar la dinámica social.
¿De qué métodos nuevos estamos hablando?
Como no puedo alargar demasiado este artículo, voy a mencionar solamente uno de los campos más fértiles de la moderna Genealogía pues éste se conecta directamente con la Historia y con la Demografía como disciplinas sociales. Me refiero a lo que hoy se conoce como Reconstitución de Familias y los llamados Estudios de Un Solo Lugar.
El método de reconstitución de familias tiene varios padres y arranca con la realización de algunos demógrafos de que es posible utilizar los datos genealógicos para penetrar aún más precisamente en las dinámicas sociales pertinentes a los patrones de nupcialidad, natalidad, mortalidad pues en los datos genealógicos hay suficiente información cuantitativa que debidamente analizada sirve para entender la demografía histórica de determinadas regiones y comunidades.
Por ejemplo, si usted compila todas las informaciones genealógicas pertenecientes a todas las familias existentes en una pequeña comunidad en la cual la emigración haya afectado poco la dinámica demográfica y logra relacionar las fechas de nacimiento, de matrimonio, fecha de bautismo, edades de matrimonio, edades de parto, las fechas de muerte, con otras variables disponibles extraídas de datos testamentarios, compras y ventas de propiedades registradas notarialmente, pago de impuestos, etc., entonces usted puede retratar la estructura y dinámica de esa comunidad tanto histórica como demográficamente.
Cuando usted realiza ese estudio en una sola comunidad, entonces se le llama "Estudio de Un Solo Lugar" (como le llaman los británicos y norteamericanos). También puede hacerlo a la manera de los historiadores demográficos italianos y llamarle "Microhistoria". No importa como se le llame, lo importante es entender que con los métodos de reconstitución de familias la Genealogía ha dado un enorme salto hacia delante y está logrando fusionarse con la Historia y la Demografía en un campo fronterizo con la Historia Demográfica que ni los demógrafos ni los historiadores habían soñado antes..
La Genealogía anduvo siempre de la mano de
la Historia, y podemos decir que durante mucho
tiempo fue la más instrumental de todas
las disciplinas auxiliares de la Historia.
Voy poner otro ejemplo. Supongamos que podemos tener acceso a los registros parroquiales y del registro civil de un poblado dominicano que se mantuvo relativamente aislado entre 1925 y 1950, y que logramos levantar el mapa genealógico de todas las familias existentes en aquella comunidad.
Si esos datos de los registros civiles y parroquiales los relacionamos con nuevos datos suplementarios, como por ejemplo, propiedad de la tierra y propiedades urbanas, disposiciones testamentarias y herencias, y datos similares, eso nos permitiría relacionar las variables demográficas con las variables económicas y llegar a explicar las relaciones existentes, por ejemplo, entre estatus socioeconómico y nupcialidad, o entre estatus socioeconómico y mortalidad, o entre estatus socioeconómico y mortalidad.
Si la comunidad esta afectada por migraciones, hacia dentro o hacia fuera, también es posible relacionar los datos genealógicos con el fenómeno migratorio y explicar quiénes emigran y por qué, y quiénes se quedan y por qué, y entre los que se quedan cuáles son las características estructurales de sus familias.
En un estudio como ése podríamos entonces determinar a qué edad se casan las mujeres y los hombres en función de su status social, y económico (si tienen propiedades o no, o sin ricos o no, o si son campesinos, o comerciantes o profesionales o artesanos). También es posible medir la fertilidad promedio de las mujeres y, con ello, determinar cuántos hijos por familia produce la comunidad según determinadas coyunturas, como por ejemplo, si hay abundancia de cosechas, guerras, acentuación de la actividad comercial, sequías.
De la misma manera, sería posible estimar las expectativas de vida, y hasta construir tablas de vida de la población, y relacionar la expectativa de vida de los sujetos según el acceso a la propiedad o según linajes o según épocas históricas. Como se ve, por medio de la aplicación de simples técnicas estadísticas podemos registrar hechos sociales que no son evidentes del simple estudio de las genealogías de familias individuales. Y así, de la gran masa de datos genealógicos primarios, combinados con datos suplementarios procedentes de otras fuentes, podemos descubrir muchos datos sociales implícitos, más no evidentes, en los registros que los genealogistas manejan tradicionalmente.
Los métodos de reconstitución de familias se han convertido en uno de los campos más fértiles de la demografía histórica desde que fueron enunciados en 1956 por los demógrafos franceses Louis Henry y Michel Fleury en su famosa obra De los registros parroquiales a la historia de la población, un manual para el saqueo y la explotación del antiguo registro del estado civil, y desde la fundación, en 1964, y desarrollo del conocido Grupo de Cambridge para la Historia de la Población y la Estructura Social, en Gran Bretaña.
Sintetizando: los estudios de reconstitución de familias, considerados como microhistoria o como estudios de comunidades en un solo caso, son una nueva frontera para el avance de la Genealogía y abren nuevos caminos para que esta disciplina pueda conectarse más cercanamente, con la Historia y la Demografía, de manera que deje de ser vista como una simple disciplina auxiliar de la Historia, como tradicionalmente se le ha considerado.
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