La Súper de Papa y La Voz Dominicana

Papa hace solo de trompeta, Joseito vocaliza y Pepin Ferrer en el piano.
El caso más ilustrativo de una big band criolla y su nexo dinámico con los modernos medios de comunicación lo ofreció la Súper Orquesta San José, la principal agrupación musical de planta de La Voz del Yuna. Empresa radiofónica establecida en 1942 en Bonao, propiedad de J. Arismedi Trujillo, Petán, que empezó a transmitir desde 1943 y que ya trasladada a Ciudad Trujillo se identificó como La Voz Dominicana, pionera en 1952 de la televisión en el país y una de las primeras en América. Tomando como modelo las populares emisoras cubanas cuyas señales se captaban aquí -CMQ, RHC Cadena Azul, Radio Cadena Suaritos, Radio Progreso, solar radial de la Sonora Matancera-, que hicieron de las audiciones musicales en vivo y los concursos de nuevas voces un imán, La Voz del Yuna se ocupó de nuclear talentos musicales y artísticos, tanto nacionales como extranjeros. Bobby Collazo, en su obra La última noche que pasé contigo, refiere la presencia inicial de artistas y músicos cubanos reclutados "a sueldos fabulosos".

No sólo fue el pianista Julio Gutiérrez, contratado en 1944 y en otras ocasiones para organizar y dirigir la San José. En el 46 reporta a la vedette Eva Flores, a Elsa Valladares, y al año siguiente a Rita María Rivero, Carlos D'Mant, Orlando de la Rosa, Pepín Ferrer, Carlos Barnet, Gutiérrez y al propio Collazo. Dice: "una buena temporada muy criolla en Quisqueya". Refiere en el país a los Matamoros "con un nuevo cantante maraquero (Benny Moré)". Para el 48 informa, "Kiko Mendível en la Voz del Yuna en Santo Domingo". Tony Evora, en El Libro del Bolero, aporta otros nombres: René Cabel, Esther Borja, Olga Chorens, Libertad Lamarque, Leo Marini, Juan Arvizu, Bobby Capó y una amplia lista de luminarias que vendrían a las fastuosas Semanas Aniversario, como Celia Cruz y la Sonora Matancera, Fernando Fernández -varias veces-, Pedro Vargas, Toña la Negra, Eva Garza, Pedro Infante, María Luisa Landín, Daniel Santos, Myrta Silva, Carmen Delia Dipiní, entre muchos.

Partiendo de la Lira del Yuna dirigida por Rey Fernández, la San José se fue moldeando adoptando este nombre en el 43, de acuerdo con Arístides Incháustegui en la excelente monografía sobre La Voz Dominicana que figura en su obra Por Amor al Arte. Aparte de Gutiérrez y el también cubano Pepín Ferrer, fue dirigida por los dominicanos Simó Damirón y Luis Rivera, el panameño Avelino Muñoz y el mexicano Antonio Escovar. Como verdadera big band batuteada por el destacado trompetista Papa Molina, expresó el estilo del swing en merengues, boleros, beguines y otros géneros, más notorio en los arreglos instrumentales de Reyes Alfau, Bustamante y Molina. Ejecutados en forma más suelta, los merengues de la Súper agregaron la tumbadora cubana a la tambora dominicana en la línea de percusión y el tumbao en el piano. Sus boleros memorables estuvieron marcados por sofisticados arreglos. Actuaba en la programación diaria de la TV, el Radio Teatro al Aire Libre, el Night Club y en la Semana Aniversario acompañaba a las estrellas extranjeras. Antes hizo rondas con artistas nacionales e internacionales en los principales teatros.

Desde que la TV llegó al país con La Voz Dominicana me expuse al sonido único, limpio, perfectamente sincronizado de la orquesta San José. Siendo niño me situaba al llegar del colegio frente al televisor, encandilado por la magia de la pantalla chica, para admirar su actuación y la de los vocalistas de ese complejo artístico-cultural. Vivía a pocas cuadras y cuantas veces podía acudía al estudio principal, al Radio Teatro al Aire Libre y ya adolescente al Night Club. En "Lo Toma o lo Deja", ante el jurado encabezado por Contín Aybar, me quemé al no acertar La vie en rose que inmortalizaron la Piaf y Armstrong. Di seguimiento diario a las Semanas Aniversario, que coincidían con las vacaciones escolares desde que se inició la TV. Recuerdo la banda bajo la batuta de Avelino Muñoz y de Papa Molina con sus magníficos solos de trompeta en temas como Evocación, de su autoría. Acompañando a Lope Balaguer, Colás Casimiro, Lupe Serrano, Casandra, Armando Recio, Jerry Pellerano, Guarionex Aquino, Tony Curiel, Napoleón Dhimes, Francis Santana, Elenita Santos, Grecia Aquino, Lucía Félix, Fellita Puello Cerón. Y por supuesto, Joseíto Mateo, Milito "Tuti Fruti" Pérez, Vinicio Franco y a un joven larguirucho llamado Johnny Ventura.

Como orquesta de gala de la Semana Aniversario trabajando con figuras emblemáticas de la canción romántica como Pedro Vargas, Fernando Fernández, Néstor Mesta Chayres, Nicolás Urcelay, Hugo Avendaño, Juan Arvizu, Alfonso Ortiz Tirado, Toña la Negra, María Luisa Landín, Lucho Gatica, Bobby Capó, Fernando Leyba, Vicentico Valdés, Fernando Alvarez, Daniel Riolobos, Antonio Prieto, Carmela Rey y Rafael Vásquez. Sus excelentes instrumentales la igualaban con las mejores big band de la época.

Muchos boleros dominicanos los oí por vez primera salidos del repertorio de esta orquesta y los vocalistas de La Voz Dominicana. Entonces no reparaba en compositores, pero sí en cantantes y temas. Mi Gloria, Melancolía, Peregrina sin amor, Al retorno, Paraíso soñado, Egoísmo, Hiéreme otra vez, Santiago, Cuando volveré a besarte, los conocí en las voces de Lope, Elenita, Guarionex, Tony, Armando, Vinicio. A mi memoria he agregado sesiones de audición de discos y grabaciones que no llegaron al acetato en casa de Fabio Herrera Roa, conversaciones con Papa Molina, Armando Recio, Lope Balaguer y gente de La Voz Dominicana, como los locutores José Antonio Núñez Fernández, Alfonso Martínez, Norma Santana y Felo Haza del Castillo. Con Marcio Veloz Maggiolo repasamos en la residencia-estudio de Max Pou los excelentes registros fotográficos de este artista del lente, uno de los técnicos pioneros de la TV dominicana. Diálogos mágicos en la barbería de Grullón en la Hilario Espertín, laboratorio de belleza de los artistas. Tantas historias he escuchado de labios de sonámbulos que todavía no han podido despertar del maravilloso sueño que fue La Voz Dominicana.

La audición del Lp Papa Molina y la Súper Orquesta San José nos traslada al centro de la pista de un baile de gala en el Night Club o nos apoltrona expectante en el estudio principal de La Voz Dominicana, hábitat de este emblema de la edad dorada de la música dominicana. Merengues convertidos en exquisiteces instrumentales antológicas -Por ahí María se va y Papá Bocó-, un sabroso Café con leche de Rodríguez Núñez y el infaltable Mis amores (Loreta) de Alberti, vocalizados por Vinicio Franco. Piezas rítmicas como los mambos El robo del siglo de Héctor de León y Con él completo de Papa Molina, con fabulosos solos de trompeta y saxo. Una innovadora versión del bolero Quisqueya -canto de amor a esta tierra del maestro borinqueño Rafael Hernández escrito en los 20 en su época del Trío Borinquen- en secuencia de voces de Vinicio Franco, Grecia Aquino y Alejandro Dandrades. Los versos de Evocación fraseados por la Aquino.

Un mosaico instrumental arranca con Moonlight Serenade, que nos sintoniza con Glenn Miller en los días de la Segunda Guerra Mundial cuando su banda amenizaba los bailes militares. Para seguir con Perfidia y luego Duerme, cuyos versos irresistibles evoco en la voz de Fernando Fernández: "Duerme/duerme mientras yo te arrullaré/con el hechizo de esta canción/que para ti forjé". Continúa con Incertidumbre, que también me golpea con su lírica: "Si la vas a juzgar corazón/nunca pienses que ella es mala/si es valiente y te comprende/no la pierdas, corazón". Para culminar con Nunca, bolero compuesto por Guty Cárdenas en 1927 que a mi madre encantaba y cantaba, ejecutado en tiempo de chachachá y con coros: "Yo sé que inútilmente te venero/que inútilmente el corazón te evoca/Pero a pesar de todo yo te quiero/aunque nunca besar pueda tu boca".

Un afinado Vinicio canta Hiéreme otra vez -rescatado por Maridalia-, bolero que brota como una lágrima larga del diapasón bohemio de Tony Vicioso. Figura mítica de la trova romántica capitalina ida trágicamente en plena juventud, quien al decir de Lacay Polanco "supo cantarle a su pena sin palabras, con su herida de pesares y su cordaje pausado, ebrio de panoramas". "Hiéreme otra vez/con tu cruel indiferencia/Vuélveme a decir/que es mentira tu cariño/ Vuélveme a olvidar/me hacen falta tus desdenes/Yo te quiero así/mentirosa de mi amor/ No te importe ya/ que yo sufra por tu ausencia/ ni quieras saber/si me matan los recuerdos/Gózate en herir/a mi corazón / Qué te importa a ti/todo este dolor/Hazlo de maldad/hiéreme otra vez." Dandrades, integrante de Los Juglares, canta con voz sentimental Camino de espinas de Bienvenido Brens, bolero recordado en versión de Felipe Pirela y la Billo's Caracas: "Siento lástima de ti/tú no eres la de ayer/no, no me lo digas/Sabe Dios si vive en ti/un delirio, una ansiedad/quizás locura/Si una droga o vanidad/hoy te arrastra sin piedad por amargura/ Siento lástima de ti/ tú no eres la de ayer/¡oh!, que locura"

Riney de Puerto Rico, del compositor y cantante dominicano Ney Rivera, produjo el elepé Bailables con la Súper Orquesta San José, con énfasis en géneros rítmicos (guaracha, salve, mambo, merengue), fox y blues. Con motivo de la World Fair de Nueva York de 1964, Montilla lanzó el Lp Santo Domingo Sings que por razones promocionales aparece como Súper Orquesta Santo Domingo, que se distribuía en el pabellón dominicano. La Aquino hace Nocturnal, bolero de 1937 de Sabre Marroquín y el tenor José Mojica, y Quiéreme mucho del maestro Gonzalo Roig, criolla bolero estrenada en 1911. Vinicio canta Faltabas tú, bolero mambo de Chiquitín Payán, y Colás Dilema de Lockward. Luna sobre el Jaragua de Alberti nos llega en el gorjeo melancólico de la bella mulata Lucía Félix, con los metales de la orquesta sacando brillo.

En las noches del recuerdo en el salón La Fiesta del Hotel Jaragua, los fans de la Súper y del sonido de Papa hemos logrado el milagro de hacer regresar las manecillas traviesas del reloj. Confieso que la experiencia ha sido vivificante.