RECUENTOS

Querido Arturo: He leído muchos de tus cuentos y los he disfrutado al máximo. Soy lectora impenitente de cuentos y novelas. Es un modo de ver la realidad desde otro espejo, pues unos y otras no son más que una realidad adornada y cierta. Aún así, al leer Recuentos, una antología al máximo que te ha publicado Cultura, me he encontrado con muchos que no había leído, y me he dado cuenta que es imposible caminar a tu lado en ese campo de tu vida. Por más que te lea, siempre me quedará atrás. Creo que eres el más cuentista de todos los cuentistas dominicanos. Además, la astucia con que envuelves y reviertes las cosas más simples, los momentos más intrascendentes de la vida, en relatos donde adquieren protagonismo, es increíble.

Recuentos me ha sorprendido agradablemente. En él he visto la capacidad que tienes para convertir una simple mosca, una revista, una mujer de aspecto desangelado, en algo misterioso, con un desarrollo que a la vez que se va conociendo, intriga. Escribir, tu bien lo sabes, es un oficio muchas veces ingrato y otras veces envidiado. Hay escritores que son francotiradores de los demás. La envidia es así, no tiene razones atendibles. Pero sé que a ti te importa un pepino podrido lo que piensen los demás. Hasta en eso eres original.

Te cuento que, no he inventariado tu libro, no es mi fin, como no lo hago al leer otros libros, pero lo que sí puedo decirte es que lo leído hasta ahora, lo he gozado. De eso se trata la lectura. Reflexiono, y pienso, que escribir cuentos sigue siendo un arte para quien los escribe y también para quién lo lee. Saber darle el tono adecuado a cada párrafo, no se llena con el simple hecho de escribir. Hay que saber leer también, pero tus cuentos lo facilitan de una manera tan buena, tan gozosa, que una noche en vela vale la pena.

Mi querido amigo: No sé hasta dónde seguirás escribiendo cuentos. Pero lo que sí te auguro es que serán de los mejores, como hasta ahora los han sido todos. Ah, otra cosa, en la mayoría de tus cuentos se refleja el teatro, el cine al cual eres adicto, y eso hace que sean una mezcla exquisitamente interesante. A mí también me gusta el cine, no tanto como a ti que, por supuesto eres maestro, pero me trajiste al recuerdo aquellas tardes y noches tempraneras en el Olimpia, Rialto, Independencia, y el Maritza de Moca, cuando el mundo era tan sencillo que ir a misa y luego a las tandas Vermut, era lo mejor.

Creo que ni tú mismo sabes cuántos cuentos tienes escritos, sin contar los que te dan vueltas en la cabeza, de todos modos, Recuentos, saca a la luz los que quizás, al elegirlos tú, consideras de los mejores. Pero estoy segura que, muchos de los que no han salido en ese libro o habrán salido en otros, son tan buenos como los que has dejado en la gaveta del escritorio. Bueno amigo, la verdad es que tenerte como amigo es un privilegio, a pesar de tu carácter, a veces agrio, amargo en otras, es que los genios son así y hay que quererlos con todo y por todos lados. Denver, Colorado

Escribir cuentos sigue

siendo un arte para

quien los escribe y

también para quién lo

lee. Saber darle el tono

adecuado a cada párrafo,

no se llena con el simple

hecho de escribir.