Santas manitas de un niño

Moradas, con deditos pequeñitos como panalitos de miel, frágiles, interrogando al mundo que pasaba por su lado, tan chiquitas que apenas cabían en su corazón, manojitos de flores silvestres, altarcito de besos, aletear de palomas, así son las manitas que una tarde se asomaban en la ventana de una guagua. Apoyado al cristal y, detrás, con una carita sonreída, ese niño moreno me hizo preguntarme: ¿Será difícil que conserve su inocencia? Sé que al crecer se hacen fuertes, abren surcos y caminos, se endurecen y algunos quedan abandonados en las esquinas, llenos de dolor y algunas veces cubiertos de sangre, mendigan e imploran.

Desde el cristal, sus manitas me parecían pececitos de colores, con una mezcla de de hojitas de laurel y florecitas de cerezas, creía que se escurrían entre rocas cuajadas de colores, hechas a imagen y semejanza del amor. Pero también recapacité y vi como sus manitas se convertirían en adultas con el paso de los años. Manos de hombre que se convierten en nudos, envejecidas y temblorosas con callosidades, cicatrices y olvidos, quizás arrebatadas por los sueños y olvidando sus mieles y el polvo de las mariposas que los cubrió un día.

Quiero retener en mis ojos las manitas morenas que vi aquella tarde como jardincito de petunias, con balbuceos y risa. Manitas que me parecieron envueltas en cintas, etéreas para merecer los cantos con arpegios de risas infantiles, cera virgen en que se marca la ternura, los besos o el dolor, magia, luz y reflejo de unos huesitos que bordan filigranas. No quiero que el recuerdo de esas manitas se me pierda. Quiero verlas jugar, ingenuas y protegidas, verlas crecer sin angustia, ni frío, sin pedir en las calles, sin apropiarse de lo ajeno aún tengan dificultades. Manitas que al hacerse grandes tengan horas y días para cobijar sus sueños, libres para acunar y arrullar su corazón, manitas que sigan siendo pequeñas a pesar del trabajo con hacha, con batea, desyerbando, y que permanezcan siempre intactas en mi memoria. Manitas que siempre asomen a un cristal.