Saudades - A LO LUCÍA BOSÉ
Hace tiempo que llevo el pelo cano, ahora largo, como dicen que quería mi madre. Me quería rubia y lo fui en la niñez y un poco más allá de mi primera juventud. Luego se tornó castaño claro. Lo teñía, lo lucía y siempre pensé que me quedaba bien. Con los años llegaron las canas. Disimuladas primero. Unas aquí y otra por allá. Después fueron apareciendo por toda la cabeza y ya no tuve más remedio que dejarlas estar. Al fin y al cabo los años no perdonan y el pelo blanco es signo de años vividos y requetevividos. Y aquí estoy con la cabeza blanca como mi abuela Chea que tenía las canas más bellas de toda Moca.
No sé si las mías serán hermosas pero de que están, están. Un día me pareció que ir al salón de belleza, dos veces al mes, para ocultar las raíces de mi pelo, era una esclavitud. Odio hacer cosas por obligación. Las he hecho ¿Quién no? Pero llega el momento en que romper cadenas está por encima de todo, incluyendo el disimulo de los años, y tomé la decisión de dejar mi pelo en libertad. Mi pelo y otras partes del cuerpo. Aunque no he dejado de caminar, de cuidar la comida, de dormir a mi hora y a mi tiempo, lo hago por mi salud y sobre todo porque me gusta. He puesto a un lado muchas cosas, incluso amistades porque ha sido muy pesado retenerlas. No se puede negar que hay amigos y amigas difíciles, y eso no va conmigo.
Me gusta cuidarme, eso sí, pintarme las uñas, bañar en crema mi piel, pintarme los ojos, ponerme collares y perfumarme. Sin embargo, el día que quiero quedarme en la cama, sin más compañía que la de un buen libro, lo hago, y paso el día en pijama, en silencio, mirando la nieve caer, que para eso es el invierno y más para una mujer entrada en años. A mi edad no quiero horario, ni agenda, ni despertador que me intranquilice con su ruido. Quiero hacer lo que me da la gana, que para eso es la vejez. Para hacer y decir lo que una quiera. Cosas de vieja, dice la gente.
Pero si alguna vez me entran nuevos deseos de teñirme el pelo, lo haría a lo Lucía Bosé, de azul eléctrico. Ella, cuando muchas andábamos corriendo tras el feminismo y las liberaciones, ya era una mujer a su modo, a lo que quería y le salía de sus entrañas. Ahora, con su pelo azul añil, se dedica a pintar ángeles, a reírse de sí misma y a pasearse por el mundo con toda la gracia que le dan los años que nunca escondió y vivió a su manera. Entonces, si Lucía Bosé, una Diva de siempre, se pinta el pelo de azul, porqué no yo me puedo dejarme las canas. Y aquí estoy, con ganas de vivir a mi modo, sin prisas, a mi ritmo, recordando los años vividos y esperando los que me queden por vivir. No sé cuántos, ni me importa, porque el día que La Catrina toque a mi puerta puede ser que me encuentre pintada de azul y nos vayamos abrazadas por el camino blanco que va la ermita. Mañana domingo cumplo 68 años. Que se dice pronto. Los he vivido con todo, lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo y si hago balance he sido feliz la mayor parte de mi vida. Brindo por mis canas y mis años.
Denver, Colorado
Pero si alguna vez me entran nuevos deseos de teñirme el pelo, lo haría a lo Lucía Bosé, de azul eléctrico. Ella, cuando muchas andábamos corriendo tras el feminismo y las liberaciones, ya era una mujer a su modo, a lo que quería y le salía de sus entrañas. Ahora, con su pelo azul añil, se dedica a pintar ángeles, a reírse de sí misma y a pasearse por el mundo con toda la gracia que le dan los años que nunca escondió y vivió a su manera. Entonces, si Lucía Bosé, una Diva de siempre, se pinta el pelo de azul, porqué no yo me puedo dejarme las canas. Y aquí estoy, con ganas de vivir a mi modo, sin prisas, a mi ritmo, recordando los años vividos y esperando los que me queden por vivir. No sé cuántos, ni me importa, porque el día que La Catrina toque a mi puerta puede ser que me encuentre pintada de azul y nos vayamos abrazadas por el camino blanco que va la ermita. Mañana domingo cumplo 68 años. Que se dice pronto. Los he vivido con todo, lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo y si hago balance he sido feliz la mayor parte de mi vida. Brindo por mis canas y mis años.
Denver, Colorado
Cuando muchas
andábamos corriendo
tras el feminismo
y las liberaciones,
Lucía Bosé ya era
una mujer a su modo,
a lo que quería
y le salía de sus
entrañas.
andábamos corriendo
tras el feminismo
y las liberaciones,
Lucía Bosé ya era
una mujer a su modo,
a lo que quería
y le salía de sus
entrañas.
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