Saudades - DE GAYS Y LESBIANAS
El pasado domingo, como todos los años, fuimos a darle apoyo. Tenemos buenos amigos entre ellos y ellas. El desfile es un derroche de lujo, originalidad, carrozas impresionantes y arte puro. Hay de todo. Drag Queens, travestis, ejecutivos, los tímidos, los intrépidos, los del rodeo gay, los de osos que te abrazan, en fin, toda la gama que puede y da la homosexualidad. Y el apoyo es infinito. Escuelas, padres y madres, amigos, periódicos, restaurantes e iglesias. Ni los católicos, ni mormones. Me retraté con un Drag Queen que parecía una reina, con otro de peluca de flores y con senos que alcanzaban al de al lado. Con el de más allá, vestido de rosado, incluyendo el pelo. Con un gordo que tenía moñitos. Una colección de fotos, que conservo con cariño.
Son personas de buen vivir. No hacen daño a nadie. Colorado es el cuarto Estado en cantidad. Y dicen que, cuando un gay se te muda cerca, tu vecindario sube de precio. Transforman las casas con bellísimos jardines, y ni qué decir del interior. Este año, como hay elecciones, estaban los políticos, aspirantes a senadores y representantes. Hay uno judío y gay, y no se esconde. Aquí, aunque con sus matices, la tolerancia es de ley. Hay quien, ni en pintura, los quiere ver. Bueno, que no se case con uno de ellos.
Se conoce gente interesante. Este año conocí a un pintor. Un negro hermoso. Hablamos en mi inglés de pacotilla y su español nada de nada. Va a pintar la portada de mi próximo libro. Y si eso no es una maravilla, que venga Dios y lo vea. Despreciar a una persona por ser homosexual es lo más primitivo que he visto. Dicen que, quienes los odian, los envidian. Tan creativos, tan solidarios, que da gusto tenerlos como amigos. Además, si de sexo se trata, Dios le puso eso, a cada quien, bien escondido. Para usar a discreción. Se ha visto tanta pornografía, se han contado tantas mentiras, que mucha gente se las cree. Y no se trata de sexo solamente. Se trata de amor, de compañerismo, de afinidad de pareja.
Nunca he visto nada despreciable. Aunque puede haberlo, como en todo. El amor es universal, sea del lado que sea, y no hay nadie que tenga calidad moral para tirar la primera piedra. La inteligencia limitada se opone a muchas cosas, y lo peor es que quiere dirigir y sancionar la vida ajena. ¡Pero por Dios…! Sólo espero, que, en mi país, no se les siga viendo como algo raro. En Santo Domingo hubo desfile. Felicito a los valientes. La homosexualidad está en todos lados. Funcionarios de alto rango, mujeres de prestigio, diputados y senadores, sacerdotes y el chinero de la esquina. Unos salen del closet y otros no. Cada quién que haga con su vida y con su cuerpo lo que le vaya bonito. Que la vida es una sola para vivirla en una cárcel. Y el amor… ¡ah, el amor! Es lo mejor que le puede suceder al ser humano.
Ojalá llegue el día en que no haya que hacer ninguna marcha. Ni contra la violencia, ni a favor de los homosexuales. Que tengamos la fiesta en paz. Y punto. Denver, Colorado
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