Vencer el miedo
El miedo es el más extensivo de todos los estados mentales lúgubres que se reflejan con desastre en el sistema humano. Dicen los psiquiatras que el miedo tiene muchos niveles, que produce inquietud, alarma y susto, y lo peor es que produce reacciones en el sistema nervioso que llegan a estropear las funciones vitales, produce depresión mental, normal, espiritual y crisis psicológicas. Se tiene miedo a morir, a perder el trabajo, a la pobreza, a enfermedades contagiosas, y hay mucha gente a quien sencillamente le da miedo a vivir porque le asusta la muerte. Hay quienes no saben cómo vencer los miedos, por lo cual muchos viven en el terror que le produce alguna enfermedad. Hay a quienes les asusta todo, por lo cual el miedo al miedo genera más miedo y se les acorta la vida y se le dificulta la mente.
Cuando nos desanimamos y nos aterrorizamos no estamos en posición de hacer un esfuerzo imprescindible para alcanzar lo que podamos desear, y así se reduce nuestra vitalidad, se vicia la eficiencia y se destruyen todos nuestros recursos. Una de las peores formas del miedo es el presentimiento de que se va a producir una calamidad inminente. Sin embargo, según dicen los psicólogos, tenemos la capacidad de destruir y neutralizar fácilmente el miedo. ¿Cómo? Sustituyendo el miedo por la fe, ya que la fe es un antídoto perfecto. Mientras el miedo solo ve la oscuridad y las sombras, la fe ve el sol y se abre paso entre las nubes y el rayo de la esperanza. El miedo es pesimista, la fe es optimista. Los que se preocupan por todo, no tienen fe en sí mismos.
“El miedo es un matón y un cobarde, y todo lo que tenemos que hacer para vencerlo, es olvidar que está ahí, y podemos hacerlo”. Eso dice Dale Carnegie.
Para vencer el miedo, primero debemos entender que es lo que tenemos. Casi siempre es algo que no ha sucedido, algo inexistente, algo imaginario y cuya posibilidad nos asusta. Por lo cual hay que mantenerse ocupado, llenar la mente de paz, coraje, salud y esperanza; nunca tratar de vengarte de un enemigo; hacer un recuento de los beneficios que has tenido; no imitar a los demás, hacer feliz a la madre, al padre, a los hijos, nietos, etc.; no preocuparte por las críticas, poner entusiasmo en lo que deseas lograr, no preocuparte por el insomnio; porque para triunfar debes ser valiente, tener la fuerza de tomar decisiones, y sobre todo, tratar de que lo que te ha pasado, puedas, con tu inteligencia, echarlo a un lado.
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