Lo nuestro es motoconcho ¡y ya!

Ni cortamos caña, ni pegamos blocks, y se odia el campo

La advertencia de los constructores no es una alarma, pero sí una alerta, pues las medidas que se tomen contra los haitianos afectarán la economía nacional. En parte, y también en su conjunto.

Uno o varios sectores dependen y se benefician de esa mano de obra barata, y no toman las providencias de lugar, pensando que el lobo de las repatriaciones nunca llegará.

Sin embargo, este elemento, que es nuevo siendo viejo, demuestra que los responsables de la política migratoria, o el gobierno en su totalidad, no acaban de hacer la tarea.

Como si creyeran poder pasar con chivos, y lograr determinada puntuación con el favoritismo de los organismos internacionales.

Y vale preguntarse ¿cómo es que se gasta tanto dinero, y se sigue nadando en lo seco?

Ya no se saca cuenta, pero una vez se habló de mil millones de pesos, y se puede apostar a más, pues con los retrasos todo es dispendio.

El dominicano no quería cortar caña, y eso se entendía, pero ahora tampoco pegar blocks, recoger café, cacao y frutos menores. En fin, ninguna tarea del campo.

Lo suyo es motoconcho, y ya.