Locuras ocasionales
En el país creemos que todo es posible, que lo que funciona en otras latitudes puede andar sobre rieles en la nuestra. Nada más falso. No pueden funcionar igual instituciones en medios sociales y económicos diferentes.
Por eso, uno no sabe si es haciéndose los locos (porque tontos no son), los que ocasionalmente proponen cuestiones que saben son inaplicables en las actuales condiciones del país.
Por ejemplo, en estos días hay gente proponiendo que militares y policías voten en las elecciones, y puedan formar sindicatos.
En otros países estas dos modalidades existen, pero ¿se imaginan ustedes unas elecciones en el país, con la guardia caravaneando y la noche de las elecciones desconociendo el resultado?
O peor, ante una invasión extranjera, los guardias declarándose en huelga, porque si no les aumentan el salario no dispararían un tiro?
En países como los nuestros, el voto militar o policial es una cuestión de orden práctico por la debilidad de las instituciones y la baja cultura cívica del pueblo, no de teoría constitucional o política.
Del mismo modo, es muy cuestionable la presencia del Colegio de Abogados en el Consejo Nacional de la Magistratura, cuando los propios abogados no han podido independizarse de sus ataduras políticas.
El Colegio es botín de los partidos, y por ello carece de la calidad moral necesaria para aspirar a participar en igualdad de condiciones con los Poderes del Estado.
Instituciones primero, que lo demás vendrá atrás.
atejada@diariolibre.com
En otros países estas dos modalidades existen, pero ¿se imaginan ustedes unas elecciones en el país, con la guardia caravaneando y la noche de las elecciones desconociendo el resultado?
O peor, ante una invasión extranjera, los guardias declarándose en huelga, porque si no les aumentan el salario no dispararían un tiro?
En países como los nuestros, el voto militar o policial es una cuestión de orden práctico por la debilidad de las instituciones y la baja cultura cívica del pueblo, no de teoría constitucional o política.
Del mismo modo, es muy cuestionable la presencia del Colegio de Abogados en el Consejo Nacional de la Magistratura, cuando los propios abogados no han podido independizarse de sus ataduras políticas.
El Colegio es botín de los partidos, y por ello carece de la calidad moral necesaria para aspirar a participar en igualdad de condiciones con los Poderes del Estado.
Instituciones primero, que lo demás vendrá atrás.
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