Cambios que nunca llegaron
En agosto pasado se daban por un hecho cambios en el tren gubernamental, pero el maquinista siguió de largo. Se pensaba que una lavadita de cara no le caería mal a Danilo. No se cuestionaba la calidad de muchos de los actuales funcionarios; tampoco que lo hayan hecho mal, sino que tras cinco años corridos se percibía un gobierno añejo, envejecido. Cuando un Presidente precisa de consejos tiene a quien acudir, pero es probable que no haya quien se arriesgue a decirle que todavía está a tiempo de darse cuenta de que la mayoría de sus funcionarios parecen postalitas repetidas, que tiene que apuntalar algunos liderazgos y el trabajo en equipo, y que el país está repleto jóvenes, hombres y mujeres, que pueden aportar a su obra.
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