Esas redes que acechan

Si las redes sociales no estuvieran en lo fundamental esparciendo sandeces, mentiras y desinformación, podrían servir de herramienta esencial a una opinión pública vigilante y participativa. Fíjense en cinco ejemplos recientes: en cuestión de horas hicieron pedir cacao al mismísimo presidente Abinader; la asignación de los espalderos a Melton Pineda duró menos que una cucaracha en un gallinero y las orquídeas de Educación se marchitaron en un santiamén. Mal parado dejaron las redes al nuevo comandante de la cárcel de La Victoria que se autoproclamó preboste y “tumbaron” el arbitrio a los entrenadores deportivos en el Mirador Sur, en lo que el cabildo no debió ceder porque es gente que se lucra haciendo uso de un espacio público.