Fantasma que no asusta

En materia electoral el país es adulto, y es mucho lo avanzado para sepultar la cultura del fraude y la tramposería, enterrada junto a las comisiones de notables y de seguimiento por la confianza que inspira una Junta Central Electoral con credibilidad, legitimada por los principales actores, los partidos, y modelo para otras naciones. ¿A qué viene este intento de enrarecer el ambiente en torno a ese organismo con un fantasma que ya no asusta? A lo más que podrán llegar las marrullerías y la ausencia de civismo y entereza, es a dar el tiro de gracia luego del 15 de mayo a algunos liderazgos incipientes.