La herencia hatera

Siempre se satanizan los impuestos y se impide que el país pueda financiar servicios de calidad. Sin servicios es imposible salir del círculo de pobreza que abre paso a las taras democráticas (apropiación de rentas que sirven para cubrir las necesidades que el Estado no puede resolver, a cambio de apoyo político).

La productividad se congela para que algunos hateros se echen fresco en la hamaca mientras la vaca estatal tiene un corte de carne para cada grupo hegemónico.

Tiene poco sentido buscar culpables de un modelo que fundó Pedro Santana en 1844. Es más fácil señalar al político (que nunca es un santo) que asumir los costos de que el país eche a andar. (Colaboración de José Carlos Nazario).