La ignorancia como fuente de nutrición
El político es un ser especial que se alimenta y puede subsistir de múltiples maneras. Eso me escriben a propósito del interés sobre cómo se mantienen si andan en el medio y nunca se sabe en qué trabajan ni qué producen, y encima de eso exhiben un glamuroso estatus. Cuando tiene hambre, me dicen, el político habla en abundancia, y también ingiere “tuits”, titulares y entrevistas; y si es sed lo que tiene, abreva en su fuente nutricia que es la ignorancia de las mayorías. Los políticos de renombre tienen mejor dieta que consiste en viajes y seminarios, pero en general, sin excepción, todos tienen un denominador común: son especímenes que sólo rumian resentimientos y su vaso siempre está medio vacío. Además de que rara vez se les ve darse al amor y a la alegría.
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